Creo que es importante tener al menos un amigo que te contradiga de vez en cuando, que te traiga distintos puntos de vista y que no te de la razón siempre.
Y cuando Aegon encontró la fuerza para volver a levantarse… el Sol volvió a salir.
Hay un detalle precioso en esta escena. En cuanto Aegon comienza su discurso, Sunfyre despierta. Es casi como si el dragón hubiera permanecido débil porque su jinete también lo estaba. Ambos estaban rotos, ambos al borde de rendirse. Pero en el instante en que Aegon decide levantarse y seguir luchando, Sunfyre hace lo mismo.
Es uno de los paralelismos más hermosos entre un dragón y su jinete.
Y no es casualidad. El propio Martin afirmó que Aegon II y Sunfyre compartían el vínculo más fuerte entre un jinete y su dragón. Un vínculo que se refleja en cómo Aegon nunca dejó de creer que Sunfyre seguía con vida cuando todos lo daban por muerto, y contra toda lógica, Sunfyre encontró el camino de vuelta hasta su jinete. Como si ninguno de los dos pudiera seguir adelante sin el otro.
Cuando uno cae, el otro también. Cuando uno encuentra la fuerza para levantarse, el otro responde.
No es casualidad que al dragón más hermoso de todos lo llamaran como el propio Sol. Porque incluso después de la noche más oscura, el Sol siempre vuelve a salir.
Esa histórica vez que mi amiga me hizo un planteo tóxico pero yo ya había empezado a laburar y le conté a mi viejo y me dijo ella no labura y tiene mucho tiempo al pedo para pensar pelotudeces