Me llevó mucho tiempo entender (y todavía me cuesta) que lo único que tiene la vida de constante , son sus fluctuaciones. Nada es rígido y ningún día nos encuentra parados igual, por ende hay que abrazar esa idea para tener mayor tranquilidad.
Hoy pude,mañana no sé, veremos.
madurar es registrar que el amor no es recíproco (nadie ama de la misma forma), que no existe el equilibro en ningún vínculo (ni en nosotros mismos), que todo lo que damos no siempre tiene una respuesta. Madurar es eso, habitar estas pérdidas en lugar de lamentarse por ellas.