EL REY DEL ANIME CAYÓ
AnimeFLV, el sitio no oficial de anime más concurrido de Latinoamérica, confirmó su muerte definitiva tras meses de lenta agonía.
A pesar de mantener su inmenso catálogo visible, absolutamente todos los videos fueron eliminados.
Tras años dominando el mercado en habla hispana, sus creadores abandonaron el proyecto en medio de una cacería global contra plataformas similares.
El fin de una era.
es que le puedes mentir al mundo menos a Horacio rusito, ese te conoce como la palma de su mano, y vas a desear estar tieso de verdad porque te va a matar el mismo del susto que le diste
en fin, volkacio canon
Apenas dañado.
Horacio sabía perfectamente de quién era.
Pero en ese entonces lograba acelerarle el corazón el pensamiento de que Volkov podría dárselo en un futuro, pedirle, con aquel mismo anillo, que estuvieran juntos por la eternidad.
Como alzó la cabeza a ver la iglesia, como siguió hasta entrar por el parking desierto. Como salió, pisando un cigarro con la punta del zapato y retomaba su camino como si no hubiese pasado nada.
—Fuiste a despedirte —dijo entonces, en una realización que lo golpeó con fuerza.
Una ruta que ya empezaba a memorizar centímetro a centímetro.
Volkov salió del edificio de apartamentos caminando.
Llevaba una camisa beige que Horacio conocía bien, pantalones negros y zapatos elegantes de vestir.
—Si intenta bloquear una sola de mis órdenes, o si descubro que ocultó un solo papel de la noche del trece de agosto… entonces voy a tomar su puesto en Los Santos. Y será usted quien vuelva a Washington a explicar por qué dejó morir a un Director del FIB.
El puño diestro de Horacio salió disparado antes de que su cerebro pudiera procesar la orden. El impacto conectó de lleno en el mentón de Langford con un chasquido seco de hueso contra hueso.
La fuerza del golpe hizo que el nuevo Director tambaleara hacia atrás, derribando
El puño diestro de Horacio salió disparado antes de que su cerebro pudiera procesar la orden. El impacto conectó de lleno en el mentón de Langford con un chasquido seco de hueso contra hueso.
La fuerza del golpe hizo que el nuevo Director tambaleara hacia atrás, derribando
—Lo que escuchó. Mientras Volkov esté pudriéndose bajo tierra, yo soy el Director en esta isla. Así que tome su bolso y salga de Los Santos.
Horacio no se movió. Se contuvo. Lo intentó con cada fibra de su ser.
Falló.
nono, ahora si que lo mato, es que, no
perro irrespetuoso asqueroso bastardo hijo de la traga sables malnacido
mas que seguro que eres un corrupto de mierda cerdo del estado
me calente perdon
—Entiendo que esté dolido, Pérez. De verdad —dijo, bajando el tono, pretendiendo una empatía falsa—. Pero debe entender cómo funciona el mundo real. Aunque mueva cielo y tierra, aunque ponga la ciudad patas arriba, el caso está cerrado.
Eso hizo que Langford se levantara bruscamente de la silla, perdiendo la compostura.
—¿Qué está sugiriendo?
Horacio no retrocedió ni un milímetro.
—Dígame usted.
—No tiene competencia ni jurisdicción en esta isla, Pérez. Se lo recuerdo.
Horacio chasqueó la lengua, dando un paso al frente.
—Y usted no se ha molestado en investigar la muerte de Volkov —soltó—. Le recuerdo que no era sólo un agente caído, era Director del FIB.
Como si necesitara recordárselo a todo el que cruzara el umbral.
Horacio se cruzó de brazos, sin moverse de la puerta.
—He oído mucho de usted —le dijo.
Langford pareció adoptar un aire halagado, pero Horacio no había terminado.
—Tenemos instrucciones para escoltarlo de inmediato al Buró —añadió el táctico, dando otro paso al frente—. O para llevarlo a la fuerza si decide oponerse.
Su rostro se endureció, la tristeza dio paso a una determinación fría.
Porque no iba a regresar.
Porque nunca iba a dejarlo ir.
Horacio sacó el teléfono.
Y escribió con rapidez:
“Consígueme autorización.”
No explicó para qué.
No hacía falta.
Solo había dos frases escritas en tinta negra, con una caligrafía limpia y firme:
“Regresa a Vice City.”
Y más abajo:
“Déjalo ir.”
Sintió que el aire abandonaba sus pulmones de golpe. La brisa marina le azotó el rostro despiadada.