Estuvieron 40 días alentando por 8 equipos diferentes. Se pusieron 8 camisetas diferentes y veían que no se les daba. Nosotros solo nos pusimos la nuestra, hasta el último día. Argentina, no lo van a entender jamás.
la ternura sólo conmueve a aquellos que también cargan con algo de ternura. Y no hablo de ingenuidad o de sensibilidad extrema. Hablo de la ternura que te invita a registrar detalles sutiles que muchos olvidan.
«La ternura es la forma más modesta de amor. No tiene emblemas o símbolos especiales. Aparece cuando miramos de cerca y con cuidado a otro ser, a algo que no es nuestro “yo”, pero donde nos descubrimos a nosotros mismos».
Olga Tokarczuk
me seduce una mentalidad que no se ajusta completamente al sentido común y cuestiona la sociedad desde un pensamiento critico y coherente. Es muy valioso escuchar un discurso que se aleja del pensamiento común y corriente. Me intriga lo desconocido y caótico, no lo instituido.
la ternura se expresa en momentos en los que sentimos la necesidad de enlazar algo de nuestra sensibilidad al otro, ya sea por medio de palabras o actos simbólicos. Por eso la ternura moviliza tanto, porque actúa con cierta desnudez que nos induce a la vulnerabilidad.
la importancia de flexibilizar el pensamiento, de no cerrarnos en una postura rígida, de abrirnos a la duda reflexiva, de poder resignificar e incluso cuestionar lo que pensamos. Amigarnos con la ambivalencia inevitable que existe entre la respuesta y la pregunta.
me interesan tus preguntas internas y las que compartís al mundo. Me interesa que tengas más preguntas que respuestas porque significa que te sensibiliza la existencia, esto es, no sos conformista con las respuestas que nos brinda el mundo. Te unís a la duda, no al tablero.
A veces creemos que la intimidad se construye con caricias, cuando en realidad se teje con confianza. ❤️🩹
Desnudarse va más allá del cuerpo: es mostrar el alma, con miedos, historias y cicatrices.
Amo este fragmento del libro: “los siente maridos” de Evelyn Hugo.
no cualquiera te despierta sed de ternura, no sólo de recibirla sino también de depositarla. Y no hablo de ternuras superfluas, sino de aquellas que ponen en juego algo de nuestra vulnerabilidad más movediza.