even if we break it's all right. this ragged breath is proof of the love that makes us tingle, melting completely, just like this. atleast we become perfectly whole.
malinterpretado, por supuesto. Cabeza no tarda en apoyar en el hombro de la más alta, sonriendo como un niño en Navidad.
—De verdad te gusto~ ¡Me siento muy halagada! —no realmente. Es como las cosas deberían ser—. ¿Quieres cantar conmigo?
—¡Sí, pero no me gustan las salas para cantar! Son muy pequeñas —y eso lo hace sentir incómodo. Coco no es consciente de porqué, pero siempre ha odiado un poco estar en lugares pequeños y cerrados.
En cuanto Aura toma asiento, su mano se apresura a encontrar la ajena, para
sostenerla y entrelazar dedos como si fueran una pareja de casados.
La verdad es que pese a las acciones de Coco, él no está enamorado de Aura en absoluto. Simplemente cree que esta clase de acercamiento es lo que debería de hacer.
—¿Entonces viniste a verme~? —lo ha
los labios del más bajo, a la par que hace un par de señas con la mano para indicarle a Aura que se acerque.
—¡Estoy practicando! —y no es extraño que Aura sienta cierta familiaridad, pues Coco se había encontrado cantando la misma canción que condenó a su 'otra yo' a la muerte.
Coco no esperaba que alguien apareciera, pues no era inusual que mascotas practicaran su canto aquí y allá. Sin embargo, detectar la voz de Aura en la persona recién llegada es suficiente para que el menor vuelva la vista en su dirección.
Enorme e inocente sonrisa se dibuja en
minutos atrás había estado dibujando, sin embargo, terminó por aburrirse después de un rato.
Y a falta de mascotas, no tiene más opción que intentar entretenerse por sí mismo, mirando propio rostro en el reflejo del agua mientras propia voz llena el silencio del lugar.
Suave voz de mascota de cabello oscuro puede ser escuchada cantar desde la orilla del lago cristalino del Gran Jardín.
Largo cabello oscuro cae a sus costados, esparciendose ligeramente en el cesped mientras Coco abraza sus rodillas contra propio pecho.
Hace tan solo unos
—Pero tu otro yo está aquí —a Haewon se refiere; lo ha visto antes en comerciales del programa, y ha notado el parecido entre ambos. Casi le hace sentir envidia. Casi, pues Coco no conoce tal sentimiento.
El mayor regresa la atención a su libreta, garabateando una figura similar
gran evento.
Algo que un ser sin valor como él jamás podría tener en otra situación. Algo a lo que solo las criaturas perfectas como Chaewon pueden acceder.
Pero la idea de que alguien no desee su muerte o la de otros se siente como algo contradictorio, y no lo entiende—. Eso
emociona mucho. ¡Él también quiere morir y que las personas vitoreen su nombre!
—¿Tú vas a morir? —crayones ofrece, ignorando lo insensible de esa pregunta.
Coco es bueno compartiendo, siempre ha disfrutado de la Compañía de otros humanos, principal motivo por el que solían robarle cuando vivía entre la basura.
Por ello, no duda ni un segundo antes de arrancar una página de su libreta para dársela a rubia.
—Coco tampoco sabe —dice,
inflando las mejillas en forma de reproche para sí mismo al recordar que "las personas no hablan así" (en tercera persona), como su salvador le solía decir.
—¡Síp! Ella vino primero y se murió —sus ojos brillan con ilusión al decir tal cosa—, ¡yo también voy a morir!
Y eso lo
hasta los múltiples puntos de colores.
—Y este soy yo, y mi otra yo —señala figuras más pequeñas, igual de deformadas, una completamente oscura, y la otra en tonos pastel.
—¿Quieres dibujar conmigo?
Coco no era consciente de sus alrededores cuando posaba su atención en una cosa, por lo que la repentina cercanía de Chaewon lo tomó por sorpresa.
El más bajo da un saltito, que provoca que su crayón marque un trazo no planeado sobre el papel.
Aun así, él no parece molesto
cuando levanta la vista para ver a la chica. En su lugar, muestra una enorme sonrisa.
—¡Es mi salvador! —porque Coco no tiene permitido llamarlo "papá"—, estos son sus ojos y sus tentáculos —el chico repasa con el dedo cada aspecto del abstracto retrato, desde las líneas curvas