Has soltado sin obtener disculpas. Has perdonado sin recibir explicaciones. Has seguido adelante sin garantías. Y todo eso suma, aunque nadie lo sepa.
El universo no ignora lo que haces en silencio. Muy pronto te mostrará por qué todo valió la pena.
NUNCA subestimes el poder de la gratitud. Agradece tu salud, la comida, el agua, a tus seres queridos, un hogar, una cama donde descansar, el café de la mañana.
La gratitud te coloca automáticamente en un estado de recepción. Y cuando agradeces, llega más, mucho mucho más.
Debemos ser amables, porque no sabemos quién camina de luto, quién está exhausto o quién apenas resiste. A veces, nuestra amabilidad es el único gesto de amor que alguien recibe 😉
Nunca entendí a la gente que no le gusta estar en sus casas, para mí no hay nada mejor que estar en mi casa, con mi cama, mis cosas, mi espacio y mis tiempos.