Confirmado la Moncloa
Hoy a la 01:15 noche de domingo a lunes
"Estrategia Ivan Redondo y contrainformación ultraizquierda Bcn. PP y Vox con acuerdos" https://t.co/Ry3xIFYqFx a través de @YouTube
10 años después de su 1ª entrevista tras dimitir como Sec General del @PSOE y dejar el acta de diputado,
Pedro @sanchezcastejon vuelve al bar
dónde arrancó su 1ª remontada.
Próximo domingo, en @salvadostv, ese programa que sobrevive a sus presentadores.
Confirmado la Moncloa
Hoy, con motivo de los fastos de mi edad, me permito publicar una segunda columna, también en abierto, sobre lo sucedido ayer en Barcelona.
Creo que les sorprenderá. O quizá no tanto. Que cada cual saque sus propias conclusiones.
"¿Quién es Madrigal? ¿Y qué hay detrás de la operación de contrainformación en Barcelona?
Ha nacido una estrella. Se llama Marcelino Madrigal. Un desconocido para muchos que, de repente, parece saber más que los servicios de inteligencia sobre los disturbios de Barcelona. Conoce convocatorias, nombres, teléfonos y hasta asegura haber avisado a la policía. Un genio. El James Bond de TikTok. Solo le falta el Aston Martin y que alguien le indique dónde está su despacho en Langley.
Madrigal lleva años jugando a descubrir operaciones de desinformación en las redes. Y qué casualidad: en sus investigaciones más conocidas, la aguja suele señalar hacia la derecha, preferiblemente la extrema. Una brújula política de precisión suiza. Ahora parece haber ascendido a analista de primer nivel. Y aquí empieza lo interesante.
Asegura que en Madrid la convocatoria se desactivó. En Barcelona, en cambio, hubo 128 detenidos, 73 de ellos menores, y quince policías heridos. La insinuación queda servida: unos escucharon al genio y otros no.
Pequeño problema. Los @mossos llevaban días siguiendo esa convocatoria. No necesitaban al oráculo; ya sabían lo que venía. Y el artículo de Newtral que alertaba sobre Madrid también advertía de Barcelona, Valencia, Alicante y Bilbao. Si la información fue tan milagrosa, habría que explicar por qué el milagro se quedó en la Castellana.
Pero lo verdaderamente extraordinario viene después.
Aparece @AdaColau , en plena precampaña, hablando de represión policial y de extrema derecha. Y llega @gabrielrufian , que ve probable que detrás esté la extrema derecha porque los disturbios la benefician. Incluso le huele a operación de Estado.
Magnífico. Hemos pasado de unos adolescentes saqueando comercios a una conspiración de altos vuelos. Y todo sin saber todavía quién creó las cuentas que los convocaron.
La contrainformación no necesita cambiar los hechos. Le basta con cambiar el tema de conversación.
Y eso es exactamente lo que estamos presenciando.
Primero aparece alguien que, aparentemente, sabe más que nadie. Después llegan las interpretaciones políticas. Y al final dejamos de hablar de quién organizó los disturbios para discutir de extrema derecha, represión policial y cloacas del Estado.
No hace falta imaginar una orquesta. Ni que los protagonistas se conozcan o alguien reparta las partituras. Basta con que cada uno toque su instrumento: el del experto, el del denunciante, el del conspirador. Y la música suena sola. Curiosamente, muy afinada en vísperas de unas elecciones.
Mientras tanto, la comisaria de los Mossos asegura que no hay grupos criminales detrás, solo individuos que acudieron a una convocatoria en redes. Puede ser. Pero unas cuentas que reclutan en TikTok y luego remiten a grupos cerrados de WhatsApp y Telegram, donde circulan instrucciones para vestir de negro, taparse la cara y atacar comercios, no parecen exactamente un impulso espontáneo de la adolescencia.
Los 128 detenidos responderán por sus actos. Pero los verdaderamente interesantes son otros: quienes los movilizaron desde detrás de una pantalla y quienes ahora pretenden decidir qué debemos pensar de lo sucedido.
Estamos ante una operación de contrainformación de aficionados, al menos en sus formas. Unos juegan a espías, otros a investigadores y algunos descubren conspiraciones por el olfato. Mucha Champions de la inteligencia para tanto futbolista de patio de colegio.
Y lo verdaderamente extraordinario es que, entre tanto aprendiz de agente secreto, seguimos sin saber quién organizó los disturbios.
Eso sí, ya tenemos expertos, culpables políticos y hasta una operación de Estado. Todo un éxito.
Solo falta resolver el caso. Ya ven, ya saben. Cosas que pasan"
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Hoy me van a perdonar. Supongo que, como cumplo años, me lo permitirán.
La columna de hoy es algo más larga de lo habitual, en abierto y sobre un asunto de fondo muy serio. Eso sí, viene trufada de alguna anécdota desconocida que creo que jamás he contado públicamente.
Espero que la disfruten.
El hundimiento de Sánchez: la euforia como último recurso
Cuanto más amenazada parece la supervivencia electoral de un gobernante, mayor puede ser su necesidad de exhibir entusiasmo. Pedro Sánchez ha asegurado, en una entrevista publicada este domingo, que respeta las encuestas y que el 29 de noviembre habrá una mayoría parlamentaria progresista más amplia. Una confianza extraordinaria para quien se enfrenta a unos sondeos mayoritariamente desfavorables. Naturalmente, ningún candidato proclama su derrota antes de votar. Pero una cosa es transmitir esperanza y otra presentar la victoria como una certeza. ¿Y si el despliegue de entusiasmo no fuera una demostración de fortaleza, sino precisamente el síntoma del miedo a un hundimiento electoral? ¿Y si tanta seguridad pública respondiera al conocimiento, o al temor, de una realidad mucho menos optimista? La pregunta merece formularse porque la euforia también puede ser un instrumento de manipulación política.
Los números explican la contradicción. Un promedio de encuestas actualizado el 23 de octubre atribuye 135 diputados al PP, 106 al PSOE y 65 a Vox. La suma de PP y Vox alcanzaría 200 escaños, veinticuatro por encima de la mayoría absoluta. El conjunto de fuerzas del anterior bloque de investidura, según ese mismo promedio, se quedaría en 148 diputados. Es cierto que el CIS ofrece una fotografía radicalmente diferente, con un PSOE en el 34 % frente al 22,2 % del PP. Conviene reconocerlo, igual que conviene recordar que las encuestas no son resultados electorales. Pero la mayoría de los demás sondeos apunta en otra dirección. El hundimiento que amenaza a Sánchez no consiste necesariamente en perder quince diputados, sino en quedarse sin ninguna mayoría parlamentaria viable para continuar gobernando. No sería únicamente una derrota en las urnas. Sería la pérdida del poder.
Y en esta representación del entusiasmo aparece un personaje particularmente interesante: Iván Redondo. El antiguo director del Gabinete de Sánchez cultiva ahora la imagen del analista independiente, ese peculiar outsider que conoce tan bien los despachos del poder porque pasó años instalado en ellos. Lo recuerdo también por una experiencia personal. En marzo de 2020 me trasladaron que desde el entorno de La Moncloa intentaban identificar al famoso «catalán de Twitter» que publicaba informaciones sobre Presidencia. Era yo. No puedo demostrar que Redondo dirigiera personalmente aquella búsqueda, pero sí recuerdo cómo terminó nuestra pequeña partida de escondite: conseguimos despistar a quienes nos buscaban y nos tomamos un whisky a su salud. No fue una victoria electoral, pero tampoco estuvo mal. ¡Cosas que pasan!
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Para evitar polémicas. Todos de la mano a cruzar el río Sánchez. Hemos analizado los últimos 10 programas de Youtube.
Impresionan los números de @JordiWild : 7,39 M de suscriptores y 1,93 M de vistas por programa. Hay que felicitarle a él y a su iniciativa.
Confirmado La Moncloa, nicho en otra escala: 34.000 suscriptores y 18.929 vistas de media.
En 8 episodios (descartando máximo y mínimo), nuestro ratio vistas/suscriptores alcanza el 55,7% (Wild: 26,1%).
La fuerza de una comunidad. Gracias!