Ah, esa elegancia hasta para reírse de él. Debía tratarse de Flins, del verdadero. Genuinamente esperaba que fuera eso y no un producto de su imaginación distorsionada a causa del viaje (que no recordaba haber dado, pero ya qué).
—Claramente. Nicole podría sacar buenas ideas de
para abrir los brazos, dando solo un par de segundos de aviso antes de rodearlo con los mismos en un abrazo firme. Luego de estar tanto tiempo en Nod-Krai le resultaba inevitable pensar en la nación como un segundo hogar. Y poder reunirse con el lamparero alivió un poco de esa
contra de su voluntad. Casi, porque por supuesto lo último que desea es ser grosero con ella.
—Bueno, suena a que no soy el único recién llegado. —ha dado un par de pasos en su dirección, antes de arrodillarse frente a ella— ¿Podrías decirme qué lugar es este?
Ciertamente, su vestimenta y armadura fácilmente le delataban como alguien que no pertenecía a esa tierra. Ahora no puede evitar pensar que quizás fue así como se sintió el Viajero en su momento.
Cuando escucha la voz de la joven voltea hacia ella, comisuras levantándose casi en
Suspiró un poco, cruzándose de brazos mientras miraba alrededor. La verdad era que, en lugar de preocuparse por no saber su ubicación exacta, o de si está en Teyvat siquiera, debía reformular su estrategia.
Dejar atrás hasta el más pequeño atisbo de incertidumbre era el primer
de nuevo, Flins. Mira de nuevo, un pe---
...
Un momento, ¿Flins?
Se ha quedado mirándolo con incredulidad, suavizando el semblante tosco y serio con el que examinaba a la lejanía a los pobladores. Y para cuándo ha dado un par de pasos en su dirección, una amplia sonrisa ya se
iba a detenerle de explorar por propia cuenta.
Su caminata ha acabado por guiarle hasta la entrada de la ciudad, escudriñando su entorno en un intento burdo de grabar en su mente una especie de mapa mental.
No podía negar que estaba bastante confundido. Hace un rato solamente estaba en Mondstadt, sentado en su oficina revisando documentos. Lo siguiente que supo fue que estaba en un lugar desconocido, sin armas, mapas ni nada que pudiera ayudarle a moverse alrededor. Aún así, eso no