Benjamin Moore. No será más que otro nombre que grabado en las lápidas que ha tallado aquel mercenario.
Su objetivo era fácil; hacer salir de su escondite a Steve Rogers.
SHIELD nunca se lo pondría fácil, era un grupo de inteligencia simplemente demasiado bueno como para caer »
>> con un placaje con el escudo alzado contra el mercenario.— Me da igual quien te haya contratado para matar a gente inocente, pero ahora mismo ... vas a venirte conmigo.
misterioso hombre no duda, ni responde al grito del Capitán América, no. Tan pronto se pone en pie, toma entre sus manos su pistola Intratec TEC-38 oculta en la funda de su bota y comienza a disparar contra Rogers, con una precisión que le obligará a usar el escudo o acortar »
Ahora, tras ella y suspendido del cableado, la agente tenía la oportunidad perfecta para lograr algo que pueda hacerle ganar tiempo.
Si mira hacia atrás verá una mirada fría e impertérrita, grisácea. Casi oculta por los mechones y la pintura facial: una mirada de odio.
Aquel 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 era el terror personificado. No hablaba, no se quejaba. Era silencioso en mitad de todo aquel caos. Parecía lento en sus movimientos, pero era la adrenalina del momento la que relantizaba cada segundo.
Por supuesto, Natasha Romanova había estado en »
Continúa corriendo, llegando al agujero y…, tras coger impulso con sus fuertes piernas mejoradas por el suero soviético, enganchándose al cable con su mano izquierda, de un siniestro brillo cromado.
No parecía tener intención alguna de dejar de perseguirla, pero…
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Sacude su mano biónica, dejando que termine de gotear la sangre de sus nudillos metálicos tras 𝗮𝗽𝗹𝗮𝘀𝘁𝗮𝗿 la cabeza de un agente de S.H.I.E.L.D contra la pared de ladrillos.