Hola…
Sé que estás rota, y que hay días en los que no entendés nada de lo que pasó, ni cómo llegaste hasta acá.
Sé que te cuesta levantarte sin pensar en él… que todavía pensás de a dos… que te sentís perdida, como si no supieras quién sos sin esa historia.
Y está bien.
Y va a doler, y vas a dudar, y va a haber momentos en los que vas a querer tirar todo por la borda.
Pero también va a haber otros… donde te vas a sentir un poquito más fuerte… un poquito más vos.
No te apures.
No te exijas estar bien.
Solo no te abandones otra vez.
Durante mucho tiempo creí que la comunicación lo resolvía todo. Pero las palabras no bastan cuando del otro lado no existe voluntad de comprender. Puedes decirlo mil veces, con amor, con paciencia, pero si la otra persona no quiere entender, ninguna conversación puede salvarnos.
No soy alguien que sepa bien cómo expresarse escribiendo o hablando.. Soy más del cocinarte tu comida favorita.. Escucharte y abrazarte y llorar con vos o alegrarme y aplaudir tus logros.
yo antes pensaba en el "si estamos destinados a estar juntos, volveremos a encontrarnos más adelante" pero después entendí que el amor se elige en el presente y que las personas que realmente valen la pena no podés ponerlas en pausa
Antes creía que la comunicación era la base de todo, pero con el tiempo entendí que es la comprensión. Porque puedes hablar, explicar y abrirte una y mil veces, pero si la otra persona no quiere entenderte, todo sigue siendo un caos.
Vi a una chica en tiktok diciendo: “él nunca supo que podía acompañarlo a todos sus sueños, porque nunca me invitó a soñar con él”. Y me quedé pensando en cuántos planes hice en mi cabeza para alguien que nunca me hizo lugar en los suyos.
🗣️Hoy, en un restaurante normal y corriente, tenía al lado una pareja joven. Los dos guapetes. Ella la verdad que guapísima. Sin niños, sin prisas, sin nada que aparentemente les impidiera mirarse a los ojos.
Yo, en cambio, intentaba mantener una conversación decente con mi mujer mientras mis peques convertían la mesa en un campo de batalla llena de migas y juguetes. Y aun así… lo lográbamos.
Pero ellos… cada uno en su móvil.
Él deslizando, ella en Instagram (se le veía perfectamente desde mi ángulo). Compartían un par de platos. Él con dos cervezas, ella con una copa de vino que apenas tocó.
Terminaron antes que nosotros.
Casi ni se hablaban. Algún comentario suelto, pocas risas y vuelta al brillo de la pantalla.
Me dio una pena enorme. De verdad. 😮💨
Al salir, ya en el coche, mi mujer me lo dijo sin que yo abriera la boca:
¿Los has visto? Qué triste… estar tan cerca y a la vez tan lejos.
🫣Y no es la primera vez. Cada vez que salimos lo veo. A veces son familias incluidos los niños adolescentes.
Por eso cuando salimos nosotros, aunque sea una vez al mes, intentamos que el móvil se quede en el bolsillo o en el bolso.
Porque un día que conseguimos escaparnos y salir, desconectar de las obligaciones… no quiero perdérmelo mirando una pantalla.
Quiero seguir robándole sonrisas a mi mujer, escuchar sus historias, reírme con sus tonterías y que ella haga lo mismo conmigo.
Porque dentro de unos años no voy a recordar qué miraba en el movil ese dia, pero sí voy a recordar cómo me miraba ella cuando le contaba cualquier tontería.
Y eso, para mí, vale infinitamente más.