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3 razones para votar en las elecciones de mayo
La estrategia detrás de participar en la cita electoral de mayo -por parte de la oposición que no se opone- obedece a tres líneas de acción que son parte de su agenda y sus razones para votar:
1. Desplazar a la oposición que le ganó al chavismo el #28J y (des)calificarla como radical, polarizada, no-dialogante y por lo tanto "un obstáculo para la paz". No es un desplazamiento ante la base de apoyo popular, donde el rechazo es grande, sino en los centros de poder: comunidad internacional y financistas.
Esa estrategia requiere neutralizar a la oposición que ha desafiado al poder mediante la persecución política, las desapariciones, incomunicación, torturas, negación de nombrar abogados y otras violaciones. Por eso hay espacios políticos de articulación opositora que están dejando de ser seguros, porque la delación ante los socios del aparato represivo sirve para sacar del medio a la gente incómoda.
Al mismo tiempo, la oposición que no se opone no corre ningún riesgo de seguridad, no teme represalias ni debe lidiar con los crímenes de lesa humanidad. Es más: los niegan. Por lo tanto los presos políticos también son usados como rehenes por estos sectores para campañas políticas o como moneda de lealtad frente al poder a cambio de cuotas de liberaciones. Ya ha pasado antes y es cruel.
2. Mantener algunas migajas de poder que le permitan al chavismo fingir que tiene algo de apertura, que hay unos interlocutores políticos legitimados y ofrecer una apariencia de pluralidad en un entorno profundamente autoritario y no competitivo. El camino a eso es fracturar lo más posible a las fuerzas que intenten rescatar la democracia poniendo a algunos de sus actores a negociar beneficios pequeños y restringidos a sus intereses personales o de partido.
En ese sentido, todo apunta a que ya hay curules negociadas en el parlamento con la oposición a la medida del chavismo. Por eso algunas figuras buscarán puestos preferenciales en los votos lista para garantizar su silla. Viendo además que el chavismo optó por bagres políticos en ciertos estados, también es claro que alguna gobernación ya está pactada como incentivo para que, como pago, estas facciones políticas reconozcan a Amoroso, blanqueen el fraude del 28J y digan que "hay que mantener espacios" aunque estén vaciados de competencias y autonomía.
Se están lanzando a una coreografía electoral aún desconociendo la mayoría de los temas técnicos y de cronograma, e incluso sin poder garantizar testigos -algo que criticaron duramente el año pasado sin aportar nada-, pero no lo hacen por ingenuos electorales ni por valentía, sino porque van a ocupar los espacios diseñados y cuadrados por el chavismo. Irán a donde los inviten no porque les rebose un ánimo democrático, sino porque la oferta del disimulo es seductora.
3. Tanto el desplazamiento político como la ocupación de cargos en la burocracia de una dictadura, sin retar al poder, garantizar derechos ni tener capacidad real de gobierno, tiene como fin servir a los financistas de la campaña, porque para ellos han sido varios discursos.
Por un lado son los capitales que prefieren una falsa oposición domesticada y que renuncie a la libertad, incluso económica, al aceptar reglas que perpetúan el rentismo y el control autoritario del mercado. Por el otro son los lobbies petroleros, bonistas y el propio chavismo urgido de impunidad, que necesitan otras voces hablando de normalizar la dictadura, desmontar las presiones internacionales, por supuesto que las sanciones (generales e individuales, no hacen distingo) y buscar que Venezuela salga del radar internacional para convertirse en una crisis olvidada en un nuevo orden completamente iliberal, rentista e indiferente a la corrupción y las economías ilícitas. Para eso es que se han expuesto públicamente y son sus razones para participar en un evento político que todavía no puede llamarse elección.
Claro, en términos narrativos jamás las cosas se dirán así. Lo que buscan en su estrategia más bien es un discurso simplón, con el mantra "si votamos, ganamos", "no vamos a perder espacios" y de "rechazo a la paralización", que ignora la agenda de exigencias que tiene años presionando y movilizando a la gente que reclama las injusticias cotidianas.
En la narrativa armada por este grupo hay más bien mansedumbre y acomodo, hay más críticas a la oposición que ganó el 28J que al chavismo, porque en su pacto se niega la realidad, se niegan las deudas pendientes, los derechos violados y las garantías electorales. Esas garantías hoy les parecen accesorias porque ya acordaron que no van a competir sino ser parte de una coreografía. Es lo terrible del momento, en el que los principios pueden ser pisoteados porque hay complicidad con los carceleros y porque siempre es sexy venderle a la comunidad internacional la "interlocución" con el poder o el "dialoguismo" como estrategia, aunque no signifique un cambio real para la vida de la gente.
Esto no se trata de ser un abstencionista trancado o participar porque no hay de otra, es que toda acción, sea votar o no, debe ser parte de una estrategia que necesita dejar claro si trata de cohabitar y facilitarle la vida a los represores, o de resistir y hacerle más costosa su permanencia en el poder. Allí es donde los relatos no se sostienen, porque se llama a participar censurando las críticas y despreciando a quienes reivindican una victoria robada. Ahí es donde la oposición que no se opone demuestra que también desea librarse de los que desafían al poder tanto o más que el poder.
El problema que tienen es que la confianza no se decreta. Su propio rechazo es su límite ante la opinión pública. Las malas reputaciones no se maquillan tan fácil. Y la falta de conexión con la realidad es más que notable, porque están conectados a las necesidades discursivas de sus financistas y sus amigos los carceleros, no de la población. Ahí es donde falla la oposición que no se opone: En que solo está cumpliendo un rol y se le ven los hilos.
@roxymendozag_@Paranoid_Poet Emmm pero no lo deja ni cerca... Mejor que baje en Ciudad Banesco en la parada de las Nalgas de Rómulo salían las camionetas para lomas que si lo dejan como a 2 cuadras, o si no le sale un yummy
Cuando leo a gente “adulta” decir:
“Si no pasa nada le quito el follow a MaCorina”, solo pienso en:
Sí, Fernanda, que dejes de seguirla hará más por el país que lo que ella ha hecho, aplausos por tu gran participación al seguirla, ya levántate del piso del centro comercial, donde todos te están viendo haciendo las pataletas.
La inutilidad de renunciar a la esperanza en Venezuela
En los últimos años, se ha popularizado una narrativa que descalifica las expectativas y la esperanza como mecanismos útiles para afrontar la realidad, particularmente en el contexto político y social de Venezuela. Este discurso, que suele acompañarse de una supuesta “superioridad moral”, plantea que es mejor no esperar nada para evitar otra decepción. Lo típico. Sin embargo, renunciar a la esperanza no solo es inviable en una sociedad que busca cambios, sino que también es contraproducente. La esperanza por sí sola no es una estrategia, pero sin ella nada es posible.
Las bases del relato
Quienes promueven el rechazo a las “expectativas”, más allá de los que directamente trabajan para la dictadura, suelen argumentar que esta es una postura que protege de la frustración. Es real que las expectativas no cumplidas pueden ser dolorosas, pero el miedo a la decepción no puede convertirse en la razón para paralizar una sociedad. Mucho menos para condenar a todo un país porque un grupo haya tirado la toalla para cooperar con el poder.
La renuncia a la esperanza y el bloqueo de las expectativas ajenas también suele venir acompañado de una sensación de superioridad que resulta inútil, como si el escepticismo fuese la única postura inteligente frente a un sistema corrupto y opresivo. Es todo lo contrario: resulta un desperdicio de inteligencia y termina normalizando tanto la corrupción como los horrores, porque los hace parte de un paisaje ajeno, al que la persona cree que no pertenece porque no tiene ilusiones o porque tienen buenas relaciones con los carceleros.
Estos años muchas amistades y espacios de confianza se han perdido justo por eso, porque los valores de quienes se han plegado a la sumisión cambian para adaptarse. El discurso contra la expectativas entonces es otra forma de ocultamiento de ese duelo. Pero en realidad, este enfoque puede ser tan limitado como el “optimismo ingenuo” que tanto critican. O peor, porque no es capaz de crear nuevos escenarios.
El riesgo del desencanto absoluto
En contextos de crisis, el escepticismo puede ser percibido también como un signo de madurez o pragmatismo. Como el discurso de alguien que no es débil frente a sus emociones o que ya viene de vuelta de todos los problemas. Sin embargo, este “realismo” extremo tiene consecuencias graves: Renunciar a toda esperanza no solo inmoviliza a las personas, sino que también valida la narrativa de que el cambio es imposible. Esto es especialmente peligroso en Venezuela, donde el histórico abuso de poder y la corrupción han erosionado la confianza colectiva.
Pero ¿Qué queda cuando se extingue incluso la posibilidad de soñar con algo mejor? La respuesta es clara: la resignación, la negación de la vida plena. Por eso en Venezuela se habla de “gran corrupción”. Hay un sistema corrupto que también corrompe a quienes le orbitan.
La esperanza no es ingenuidad, es resistencia
Lejos de ser un simple acto de ingenuidad, la esperanza es un acto de resistencia. Aristóteles decía: “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. Lo complementaba Ernst Bloch diciendo que “la esperanza no pacta con el mundo existente”, porque es capaz de crear cosas nuevas y no tiene que simplemente aceptar las condiciones dadas. Tener expectativas no significa ignorar la gravedad de la situación, sino encontrar en el futuro una razón para seguir luchando.
Si bien la esperanza no garantiza el éxito, sí crea las condiciones para que el cambio sea posible. Sin ella, las acciones pierden dirección, y las luchas sociales se diluyen en el cinismo.
Esto no significa que debamos tener expectativas irreales o ignorar los riesgos. Tener esperanza no exime de planificar, organizarse y actuar con inteligencia. Sin embargo, rechazarla por completo deja a las personas sin la energía emocional necesaria para impulsar cambios significativos.
El escepticismo extremo también puede ser contraproducente. La solución entonces no es eliminar las expectativas, sino ajustarlas. Dejar constancia de que incluso en los momentos más difíciles se hicieron las cosas correctas, bien, lo mejor posible, prepararse para lo peor y actuar con la intención más productiva posible, que significa no facilitarle nada a los perpetradores ni ceder a los chantajes que van surgiendo. Entonces no se trata de una esperanza de esperar sino la de trabajar mucho, fortalecer lazos de confianza, tener proyectos comunes y caminar juntos.
Por qué Venezuela necesita esperanza
En una sociedad como la venezolana, devastada por años de crisis humanitaria y política, la esperanza no es un lujo, es una necesidad. Los cambios sociales y políticos comenzaron con personas que pensaron imposibles, hasta que se hace, como decía Mandela. Así que la esperanza es la semilla de la acción colectiva.
Renunciar a la esperanza es, en el fondo, una forma de ceder ante el poder opresivo que busca perpetuarse y aislar a los que sueñan cambios. Por eso censura, compra o controla las narrativas, los discursos, los medios y trata de buscar facilitadores que multipliquen la desesperanza. Entonces el juego es hacer lo contrario: mantener vivas las expectativas, incluso frente a un sistema que parece inquebrantable, es un acto político y de dignidad humana. Es una elección y es la mejor posible.
Como cierre
Decir que no hay que tener expectativas ni esperanza es un consejo vacío, especialmente para quienes luchan por un cambio político en Venezuela. Es cierto que las expectativas deben ser acompañadas de acción y realismo, pero abandonarlas equivale a rendirse.
La esperanza, bien dirigida, no es ingenuidad: es la fuerza que mueve al ser humano a desafiar lo inmutable y a construir futuros mejores.
En ese futuro, cabes tú. En el país de los desesperanzados, los corruptos y sus aliados, no. Por eso se necesita un cambio.
Por favor les pido de todo corazón su ayuda, mi mamá está desempleada, hace postres, no ha podido trabajar al 100 porque ha tenido algunos problemas de salud. Estamos pasando por una situación realmente difícil y crítica. Si alguno quiere ayudarme le podemos ofrecer variedad de