Mantener nuestra vida discreta provoca que algunas personas asuman versiones incorrectas de nosotros. Ser completamente transparente es exponerse.
No todo hay que contarlo, no todo hay que publicarlo; elegir la privacidad protege nuestra vida y nos da paz.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.