Me paso el día diciéndome que si realmente quisieras hablar conmigo, ya lo habrías hecho. Que no debo insistir, que tengo que seguir adelante. Y luego anochece y una parte de mí solo quiere ignorar todo eso y escribirte.
A veces lo más sano es dejar de insistir en personas que no muestran el mismo interés, no porque hayan dejado de importarte, sino porque también tienes que aprender a elegirte cuando a ellos ya no les importa.