Entre el millón de probabilidades, mi novio y yo tenemos a nuestras abuelas internadas.
Cuando viene una, se vienen todas, pero bueno, a hacerle frente con mucha fortaleza.
Mi novio no puede dudar de que lo amo, después de que ayer enferma después del trabajo me fui sola a recoger su regalo de cumpleaños en un pueblito camino al Zurquí.