al final del día soy yo solita en mi habitación, pensando en triunfar, estudiar, trabajar y controlar el malgenio y sanando todo lo que no hablo con nadie.
Yo no nací para ser bandida porque a mí me encantan los planes familiares, vivo enamorada del amor, las citas románticas, las cartas a mano y los besos en la frente.