Chongón.
Para hacer estos guettos es que las constructoras talan nuestro bosque seco tropical, desplazando a la vida silvestre.
A esto le llaman “urbanización”, “modelo exitoso”…
Muchas personas tenemos otra idea de ciudad, de sostenibilidad, de respeto por la naturaleza y hasta de estética 🫠
Como que ya va siendo tiempo de replantearse estos modelos
@Radiantcolours@xupaopaogm Puede que al ser niñas no quieran llevar ningún riesgo de un extraño sentado a su lado y por eso pagaron el asiento y lo usan con sus cosas
Two months before she killed her children with exercise bands, Lindsay Clancy told her prescriber she was unable to determine what was real. Disoriented, forgetful, confused, disconnected.
They kept writing scripts.
Here's what she reported and what they gave her, in order.
Mid October 2022. A psychiatrist starts her on 25mg of Zoloft. Within days it's doubled to 50.
She reports she hasn't slept in 48 hours. Racing thoughts. Worsening anxiety.
20 October. She reports heart palpitations and says her mental health is getting worse.
They take her off the Zoloft and prescribe Ativan and Benadryl.
16 November. She goes to the ER with insomnia, anxiety and heart palpitations.
She's sent home with trazodone.
20 November. Her mother in law rings a perinatal behavioural health programme.
Lindsay tells them she's "very frustrated, scared" with extreme insomnia and racing thoughts. They prescribe Prozac.
24 November. She reports the Prozac is making her insomnia worse.
So they add Ambien, Remeron and Klonopin. Three more on top.
The very next day she tells the practitioner she's unable to determine what's real. Disoriented. Forgetful. Confused. Disconnected.
Nobody stops.
28 November. She's getting three hours of sleep. Disoriented and scared.
They prescribe Seroquel. Her husband testified last week that this is where "her big spiral started".
2 December. She reports she's suicidal and hearing things.
Three days later she rings a crisis hotline asking to be admitted. She's told she doesn't meet the criteria.
6 December. She and Patrick go back to the practitioner together. He tells them she's far worse since starting the Seroquel.
They increase the dose.
20 December. Back to the ER, suicidal. The next day she admits herself into a programme and is removed, because the doctor says she's just overmedicated and doesn't have a mental health issue.
She admits herself to a different hospital. She's discharged with trazodone.
10 January. A psychiatrist prescribes Valium, then amitriptyline.
On 24 January she reported hearing a male voice say: "This is your last chance. Kill the children so you can kill yourself."
Her kids were 5, 3 and 8 months.
13 psychiatric drugs in four months. She reported it was getting worse at every single stage and every single time the answer was another drug.
Not one person in that chain asked whether the treatment had become the illness.
This was not a mysterious psychiatric event appearing out of nowhere. It was a progressive collapse of brain function under postpartum stress, extreme insomnia, autonomic overdrive and relentless pharmacological interference.
The warning signs were explicit: racing thoughts, palpitations, worsening anxiety, disorientation, derealisation, suicidality and hallucinations. Yet every sign of deterioration was interpreted as a reason to add, switch or increase another drug.
Psychiatry cannot keep pretending that SSRIs, benzodiazepines, antipsychotics, sedating antidepressants and hypnotics are inert tools with no capacity to induce activation, akathisia, paradoxical reactions, delirium, withdrawal states or psychosis. These outcomes are documented, and this is not the first case in which severe behavioural disintegration followed escalating psychiatric polypharmacy.
The most disturbing fact is not that one clinician made one mistake but that an entire system repeatedly watched her lose contact with reality and still treated the worsening condition as proof that she needed more chemical suppression.
At some point, the treatment became part of the disease. The establishment does not want that sentence said out loud, which is exactly why it needs to be said louder.
🇪🇨 Momento de ciencia | Es difícil de afrontarlo pero definitivamente es una realidad. 👇
Aunque el futbol ecuatoriano es amado y representado por casi la totalidad del país solo los deportes individuales (o casi todos los individuales) son los únicos que dejan en alto al Ecuador. 🇪🇨
Hoy @RichardCarapazM se acaba de convertir en leyenda mundial a ganar la etapa reina del Tour De Francia (@LeTour) escaló 5.624 metros de desnivel positivo (lo que equivale a subir 63.56% del Monte Everest en bici o un 89.80% del volcán Chimborazo en menos de 5 horas y sin parar). 🤯
¿Es esto normal? Para nada, la ciencia del deporte y la constancia detrás de todos los entrenamientos hacen que estos gladiadores puedan realizar semejante locura y que solo uno de ellos gane la etapa más difícil de la competencia deportiva más difícil del mundo: El Tour de Francia.
Y lo repetiré para que quede un poco más claro, nuestro campeón olímpico hoy ha ganado: ¡¡¡La etapa más difícil de la competencia deportiva más difícil del mundo!!! la etapa 20 del Tour de Francia.
¿Lo nuestro nunca fue el futbol y siempre fue el ciclismo? Me gustaría leerlos a todos, los resultados hablan por sí solos ante un deporte que no es muy apoyado en Ecuador @Educacion_Ec, por ahora solo queda celebrar a lo grande con este mega triunfo que nos dan leyendas del ciclismo mundial de la talla de nuestra locomotora. 🇪🇨🚂🔥
¡Grande Locomotora, llóralo TODO LO QUE QUIERAS, grande @RichardCarapazM! 🇪🇨
🇪🇨 El mejor deportista ecuatoriano del siglo 21 se llama Richard Carapaz!
Gana su segunda etapa del Tour de Francia y aseguró el maillot de lunares en París. El Rey de la Montaña, oro olímpico, ganador del giro 🇮🇹 es el mejor latinoamericano de la historia.
Nico Williams es campeón del mundo. Y tras la premiación, va directo a la tribuna a entregarle la medalla a su madre. Ella, que en 1994 salió de Ghana y cruzó parte del Sahara para poder llegar a España en busca de nuevas oportunidades.
Una campeona más.
¡AQUÍ ES DONDE SONRÍE EL MUNDO DEL FÚTBOL! ❤️🥹
Hace apenas 6 meses, Vozinha limpiaba botines ajenos para poder comprarse sus propios guantes. Hoy, Nike limpia un espacio en su plantilla para escribir su nombre.
Detrás de esa firma hay una historia que conmueve: 40 años, sin club en Europa, hijo de una madre que dedicó su vida a trabajar en la limpieza y un futbolista que jamás dejó de creer.
En el Mundial le sostuvo la mirada a Lionel Messi y a Lamine Yamal. Les atajó, desafió todos los pronósticos y terminó conquistando al planeta entero.
Nike no fichó únicamente a un portero. Fichó a un hombre que convirtió la perseverancia en su mayor victoria.
VOZINHA LO LOGRÓ. Y SE LO MERECÍA MÁS QUE NADIE. ❤️🇨🇻
México ganó en la cancha, pero una parte de la afición perdió fuera de ella. Y aunque no se pueden cerrar todas las heridas que este pleito dejó abiertas, no quiero quedarme callado. Prefiero hablar y expresar esta sensación, aun con el riesgo de incomodar a los míos.
Es verdad que México ganó un partido importante, y que con él alcanzó algo que a nuestra selección le costó décadas. Eso no es cosa menor, eso emociona. Y los jugadores y el equipo técnico se lo merecen. No pienso fingir que no me alegra. Pero afuera de la cancha, ninguna victoria queda completa cuando, alrededor de ella, se abre una herida. Y hay que tomar enserio lo que pasó. Y hoy, como mexicano, me pesa reconocerlo:
Convertir la pasión en hostigamiento no tiene defensa. Confundir el folclor con el abuso, tampoco. Creer que incomodar al que nos visita es una manera de apoyar a los nuestros es una idea tan infantil como triste. Un Mundial no se juega solo con los pies: también se juega con la educación, con la hospitalidad, con la grandeza y con el alma de un pueblo. Amo mi patria, y sé que hay una picardía y un sentido del humor que todos los mexicanos llevamos muy adentro y tal vez solo nosotros lo comprendemos; pero llevarlo adentro no lo vuelve digno de cualquier momento ni de cualquier persona.
Hay una pregunta que deberíamos hacernos sin buscar la salida fácil: ¿de verdad queremos ganar así? ¿De verdad queremos que el mundo recuerde nuestra alegría enredada con la burla y la grosería? tirándole cerveza a un adulto mayor?
No hablo contra México. Hablo desde México. Lo digo siendo mexicano, uno que ha cargado su bandera por el mundo entero con mucho orgullo. Y me arde reconocerlo justamente porque somos mucho mejores que eso.
Si nos cabe un gramo de madurez, entenderemos que amar a un país no es aplaudirle todo. Amar a México es defender su dignidad incluso frente a los excesos de sus propios hijos. Amar a México es tener el valor de decir que somos mucho más que la minoría que insulta, que agrede, que confunde la pasión con el permiso de perder la educación.
Querido Ecuador, te ofrezco disculpas y pido que el mal comportamiento de unos cuantos no secuestre el nombre de millones de mexicanos nobles, generosos y profundamente hospitalarios.
El enojo de los ecuatorianos tiene total derecho a existir. Ahí es donde el fútbol se sale de la cancha y entra en la conciencia. Ecuador no es nuestro enemigo: Ecuador es un pueblo hermano. Un país latinoamericano con su dolor y su historia, con familias, con niños que también soñaban ver ganar a su selección, con aficionados que viajaron con mucho esfuerzo e ilusión.
Creo que se puede competir sin despreciarnos. Creo que se puede celebrar un gol sin insultar una bandera. Creo que puede defender a México sin humillar a nadie. Nuestros gobiernos han tenido diferencias enormes, ambos han cometido errores, y nuestras patrias están llenas de cosas oscuras, dolorosas, que nadie niega, pero no habitamos este continente para heredar rencores ni para cobrarnos vendettas.
Quizá este sea el momento de decirlo con la frente en alto: perdón a cada ecuatoriano que se sintió agredido, humillado o maltratado por mexicanos que olvidaron lo que significa ser anfitrión. Mi madre humildemente me enseño, que recibir al que llega de lejos es una de las formas más antiguas y honrosas de la fe, y en cómo lo tratamos se prueba de qué estamos hechos. No todos fuimos eso, es cierto. Pero eso también ocurrió, y negarlo sería otra manera de faltarte al respeto a un país entero.
Que esta alegría no nos deje ciegos. Cuando un país recibe al mundo, no basta con llenar los estadios: hay que abrir también el corazón y cuidar el corazón del otro como algo sagrado.
Y desde este mexicano, con el corazón abierto y sin condiciones: te abrazo querido Ecuador.
Reciban mi cariño, y esta ofrenda de concordia y gracia. Que Dios bendiga a su patria.
#daniel
Perdieron ante Costa de Marfil. No pudieron ganarle a Curazao. Llegaron al partido de hoy con ¡¡0 GOLES ANOTADOS!! en el torneo. Tenían enfrente a Alemania, que venía con paso invicto. Y recibieron un gol alemán al ¡¡MINUTO 2!! de partido. Pese a todo eso, estando sobre las cuerdas, Ecuador NUNCA dejó de creer. Lucharon, jugaron y lograron una REMONTADA LEGENDARIA ante una de las selecciones más poderosas del planeta. Qué manera de clasificarse a los dieciseisavos de final. Lo de hoy fue historia pura, señoras y señores. Lo de hoy fue LA VICTORIA MÁS IMPORTANTE EN TODA LA HISTORIA DEL FÚTBOL ECUATORIANO.