Cada vez que ocurre un femicidio, muchas voces intentan revictimizar a la mujer: cuestionan por quรฉ fue a verlo, por quรฉ no llamรณ a la policรญa, por quรฉ la mamรก la acompaรฑรณ, como si eso justificara la violencia que sufriรณ.
Pero el problema no estรก en las vรญctimas, sino en educar a los varones desde pequeรฑos para que entiendan que las mujeres no les pertenecen.
No son objetos, ni premios, ni propiedad privada.
Criar hombres con esta conciencia es una responsabilidad urgente. Solo asรญ podremos empezar a desarmar la cultura de la posesiรณn, el control y la violencia que sigue costando vidas.