Estaba tan metida viendo la manzana en su mano, contemplando tal majestuosidad que solo le estaba atrayendo tristeza.
Hasta que...
Giró rostro hacia el azabache, expresión totalmente sería.
— Los Buzzwole son feos.
Todos los ultraentes, piensa.
Suspirito triste.
— No...
— ¡Soy Haruka!
Ya se ha presentado sin enterarse del chiste.
Si es que lo era.
Hmhm ¿Compartir o no compartir el celular? Estaba en ese dilema mental. Pero el chico parece saber demasiado, por lo que confiará en el.
Ya le ha extendido el aparato.
— ¿Qué es eso?
— ¿Y cuál es el primero? ¿Eres "Buena la suerte", o "Mala la suerte"? ¡O "Promedio la suerte"!
Vio cómo lo tocaba y no daba mecha. Hmmm...
— Bueno, tengo una hermana que instala WhatsApp, aprendí mucho de ella. ¿Puedo darle un check?
Es un hecho histórico.
Ha mordido el chocolate separando un trozo de la barra para poder masticarlo y pronto engullirlo.
Hubo un silencio largo, sin apartar la mirada de su melliza.
Y tras mucho, PERO MUCHO pensar, acabó por levantar su mano libre.
Está tal que (👍).
“¿Está rico?“ — mantener semblante serio, mientras sostiene el chocolate para que no se caiga al suelo, claramente lo que está sucediendo ahora es algo sumamente serio e importante.
Ay. No le molesta que se distraiga de su labor si es de esa forma.
Está quieta, firme, con su rostro serio y sus ojos demasiado abiertos mirando el semblante de su hermana.
Es más, hasta también cerró su mano para hacer más fuerte el agarr- mirar chocolate.
→
Que va, ella es mil veces más linda y- ah, se distrae en su labor.
Ahora que sus manos tocan entre si, lentamente la entrelaza y con total seriedad baja la libre a su bolsillo de donde saca una barrita de chocolate y le pone la punta en la boca. — “¿Quieres?“ — ?????????
Jejejejejejej. ¿Ella linda? Pero si su hermana es más linda.
... No entiende lo que su melliza está haciendo, pero su instinto le dice que debe de hacer lo mismo.
La mano contraria a la otra elevaría para tocarla, usando la misma postura.
Dos neuronas.
Podrían hacer una estatua en su honor por ser tan linda.
Le sigue mirando unos segundos más antes de extender un poco la mano hacia arriba y así dejarla flotando la palma en el aire como si estuviese tocando un espejo ahora mismo.
— ¡La suerte es mi segundo nombre!
Ah no, esa pregunta es muy difícil para alguien que apenas sabe utilizar la tecnología.
Está mirando la “cajita”, tocando la pantalla varias veces para prenderlo.
No, ese móvil no tiene esa función.
— Uhhhh, no lo sé.
— ¡Baaaah! ¡Qué suerte tienen algunos!
Maldita sea y él tiene que trabajar en una tienda...
— ¿Y funciona?
Dio un saltito sosteniéndose de su brazo en la banca, y cayó sentado sin más a su lado.