Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Como le vas a romper el corazón a una jujeña, va a renacer de las cenizas, parír, maternar sola, sacar temazos y también va a llegar a cantar al lado del que hoy es N°1 en el mundo
Que mina del carajo sos, Julieta