El hombre que se convierte en estatua por su país 🇨🇩⚽
Mientras todo el estadio salta, grita y se mueve al ritmo de la tribuna, él permanece completamente inmóvil. No es un juego, no es un reto de redes sociales; es el homenaje más silencioso y poderoso del fútbol africano.
Este hincha de la República Democrática del Congo asiste a los partidos y se transforma en una estatua humana para honrar la memoria de Patrice Lumumba, el gran héroe de la independencia congoleña y símbolo de la resistencia anticolonial.
Con su rigidez, le recuerda a todo un país —y al mundo entero— que la dignidad de un pueblo no se dobla ni se mueve. El fútbol también es memoria histórica.
¿Y si el mapa electoral de Colombia también fuera un mapa demográfico? Exploro una hipótesis sobre envejecimiento territorial y voto en segunda vuelta.
📊 Análisis completo en Substack:https://t.co/J3i7EsQBAD
A esta hora, funcionarios del Ministerio de la Igualdad permanecen en la entrada de sus instalaciones a la espera de que el Gobierno nacional defina la situación laboral de más de 600 trabajadores que quedarían desempleados con la liquidación de la entidad. https://t.co/9Xgps79i8O
Entre 2021 y 2022 hubo siete elecciones en América Latina de las cuales el progresismo ganó seis. Entre ellas Colombia donde nunca en su historia había gobernado la izquierda. En ese momento advertí por aquí que no podíamos hablar de una ola progresista. Incluso se lo dije en privado a uno de los presidentes que resultó electo en aquellas votaciones. No se podía hablar de una ola progresista porque esos candidatos no estaban ganando por ser de izquierda/progresista, sino porque estaban representando lo nuevo o distinto frente a gobiernos, en ese entonces, mayoritariamente conservadores. Ahora pasa lo mismo: no estamos ante una ola (ultra)derechista. Están ganando opciones de derecha que encarnan lo distinto frente a gobiernos hasta hace poco mayormente progresistas. La gente, insisto, no vota en su mayoría en clave ideológica. Vota por otras motivaciones. Hay una disputa por las narrativas y el sentido de las cosas que en estos tiempos de paradigma comunicativo digital es fundamental. Y ahí sí han avanzando más las ultraderechas.
El matiz clave, a nivel de análisis, está en que los triunfos de estas (ultra)derechas se dan en unos casos por la mínima (Perú y ahora preliminarmente en Colombia) o en medio de señalamientos de fraudes abiertos como Honduras. Y todos bajo una presión e injerencia sin precedentes del actual gobierno estadounidense. Están ganando partidas donde tienen la cancha completamente inclinada a su favor. Y aun así lo hacen por la mínima; o con el progresismo sacando más del 40% en el peor de los casos (véase Chile).
América Latina es una región en disputa. La lucha está abierta. Y los ciclos políticos son cada vez más cortos. Es lo que hay ahora.
¡Pueblo vota pueblo!
Desde las entrañas de Colombia se levantó una fuerza imparable. En caravanas, a pie y como sea necesario, la gente está saliendo a las urnas para defender la vida.
Iván Cepeda presidente.
En Colombia los punteros de la elección son un abogado de paramilitares y un huérfano de la violencia paramilitar.
Por supuesto, el primero por la derecha, y el segundo por la izquierda.
Si hacen análisis espacial de los resultados de las #votaciones, asegúrense que el mapa también incluya el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Duro el golpe, sin duda, tomarse un momento para estar triste y luego recoger, recomponer y ganar. Nadie nunca me va a convencer de que este país no vale la pena.
La conversación entre Sergio Fajardo y Paloma Valencia dejó una escena política reveladora. No porque Paloma sea una víctima (no lo es) sino porque devela cómo opera el poder masculino incluso entre figuras de la misma élite política, del mismo origen de clase y del mismo establecimiento blanco que ha gobernado este país.
Fajardo, teniendo hoy menos fuerza electoral que Paloma, convirtió la conversación en una plataforma para sí mismo y para una candidatura que parece haber firmado ya su propia irrelevancia política. Pero si como político dejó hace tiempo de representar una posibilidad real de transformación, como hombre tampoco dejó nada bueno que desear en esa conversación.
Usó el espacio de ella, su audiencia y su presencia política para hablar de él, de su “centro”, de su superioridad moral y de por qué los demás hacen todo mal.
Fajardo interrumpe constantemente a Paloma, le da lecciones, le explica el país, le explica su propia campaña y ocupa casi todo el espacio discursivo. Hay una misoginia que no se puede ocultar detrás de la fachada de un buenista, porque difícilmente ese tono paternalista, profesoral y condescendiente aparecería frente a un hombre de poder equivalente. Fajardo sentado en esa silla del oligárquico Hotel del Prado, se autodefine como un hombre racional, infalible, científico, que viene a corregir a una mujer que parece que no tuviera una carrera política propia.
Además, mientras él habla de superar a Álvaro Uribe Vélez y presenta el uribismo como un extremo del que hay que salir, Paloma queda atrapada defendiendo permanentemente a Uribe. Ella misma dice que es “la de Uribe”, y termina siendo incapaz de hablar desde sí misma. La conversación la absorbe tanto la figura masculina de Uribe como la figura masculina de Fajardo.
Paloma lo llama “doctor Fajardo”, le da reconocimiento, le dice que lo quiere mucho, le insiste en que esto no debería ser un punto final sino un “continuará”. Mientras tanto él la vapulea políticamente y deja claro que no va a unirse a ella ni caminar juntos políticamente.
No es un secreto para nadie que Sergio Fajardo necesita ser permanentemente admirado, validado y orbitado. Ha sido un explotador de mujeres brillantes, talentosas y políticamente potentes (aunque el feminismo centrista quiera venderlo como un feminista) pero a las que les absorbe la energía, el reconocimiento y su propia potencia política.
Mujeres que han pasado por su vida han hablado (directa o indirectamente) de su narcisismo, y eso fue lo que se vio en la conversación con Paloma Valencia.
La imagen de un hombre que se para sobre el poder de las mujeres para ser visto y que, estando allí, las subordina sin mayor esfuerzo.
Dicho esto, el feminismo que tan incómodo está con la izquierda y que pensó que Fajardo sería el hombre feministo que estaban esperando, se quedó con los crespos hechos. Si Paloma fuera feminista, habría reconocido lo que le estaba haciendo Fajardo y se habría parado de inmediato.
Ni Paloma feminista ni Fajardo feminista.
HABLEMOS DE TIERRAS
Ayer la Agencia Nacional de Tierras recuperó un baldío de 6.102 hectárea que estaba en poder de Nicolás Laserna, primo de la candidata presidencial Paloma Valencia.
La candidata Valencia es enemiga de la reforma agraria: ha atacado la jurisdicción agraria, y justifica quitarle baldíos a la nación, lo cual es un acto claramente ilícito.
Pero nada que sorprenda. Esa posición es coherente con sus otras posiciones, como la de ser enemiga de las pensiones para los adultos mayores, y de atacar el salario vital para las y los trabajadores.
Eso no puede ocultarlo el uribismo ni siquiera poniéndose la máscara de “centro”.
Hoy he tomado una decisión pensando en Colombia y no en intereses personales.
He decidido adherirme a la candidatura de @IvanCepedaCast. Lo hago con convicción, porque el país necesita unir capacidades, abrir oportunidades y construir desde los territorios una gran Alianza x la Vida. No es una decisión ideológica, es una decisión por el futuro de Colombia.
Hoy es el centenario de Milton Santos. El geógrafo más grande del Sur Global. Para mí, como geógrafo negro, leerlo no es solo aprendizaje teórico. Es reconocimiento. Después de él, hacer geografía sin preguntarse por la raza, la clase y el territorio es, hacer mala geografía.
💻🌎Este sábado en #IGACEnLaFILBo conoce la nueva versión de Colombia en Mapas, el Portal Nacional de Información Geoespacial del país.
Datos, geoservicios y herramientas interactivas para entender el territorio a un clic.
¡Te esperamos!
🕐2:00 p.m.
📌Escenario Principal del Pabellón 6
¿Saben quién sí mostró amplio conocimiento de administración pública? Luis Gilberto Murillo.
Lamentablemente no tiene la más mínima posibilidad de ser presidente (según las encuestas).
Pero su respuesta debería ser tenida en cuenta por el próximo gbno.
Una canción linda pa bajarle dos rayitas al estrés laboral.
Con la tesitura inconfundible de la Van Van: “Soy la misión de mi raíz” ✨🔊
https://t.co/XOfkoVSXqZ
Lo hermosa e inherente a nuestra idiosincrasia que es la frase: "calmate, ventarrón".
Busca que volvás a un estilo de vida tranquilo mientras asocia tu afán con una descripción climática propia de nuestra ciudad.