Ivan Cepeda: “He decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”.
Yo:
En el Chocó, una tierra tan lastimada por la pobreza, la guerra, la falta de oportunidades, el acoso, la explotación, ALLÁ ganó Iván Cepeda con más del 80%. Y bueno, eso es todo, eso dice más que mil palabras.
Se ven ridículos poniendo estados de “Los niños no se tocan” cuando van a votar por el abogado de un pastor señalado de abusar a 27 mujeres (entre ellas varias menores de edad).
Pero bueno, cada quien.
La diferencia es simple:
Las críticas a Abelardo salen de sus propias palabras y videos donde él mismo dice barbaridades.
Contra Cepeda los ataques se reducen a llamarlo “guerrillero” o a mostrar fotos relacionadas con el proceso de paz.
Tienen problema con Ivan Cepeda porque ha apoyado procesos de paz, pero van a votar por un tipo que defendió paramilitares, defendió pastores abusadores de menores, defendió y robó al ladrón de Venezuela, defendió narcotraficantes, increíble
Imaginate ser colombiano y migrar a países como Estados Unidos, Canadá y de la Unión Europea para ir a recibir asilo y subsidios asistencialistas, y tener el descaro de votar por la extrema derecha en Colombia y decir que las clases populares quieren todo regalado. ¡Qué caradura!
Voté por Fajardo y en la segunda voy por Cepeda. Nunca estaría ni cerca de apoyar el fracking, salirnos de la ONU, blanquear dinero ilegal, cambiar el estado laico, eliminar la JEP o recortar ministerios o cargos públicos sin estudios previos.
Y ni hablemos del zucarito como persona.
Colombia NO es un platanal.
Los Colombianos NO somos cafres.
El ajiaco NO es potaje carcelario.
A los gatos NO se les amarran voladores. Las mujeres NO votamos por ver un pene.
El candidato presidencial Santiago Botero fue denunciado hace pocos días por violencia intrafamiliar (presuntamente) y aún así obtuvo más de 90.000 votos.
No me extraña la fuerza de #Abelardo. En un país donde tantos admiran al vivo, al atarván con plata, al que se salta la fila, al que presume poder y desprecia al débil, era cuestión de tiempo que apareciera alguien que convirtiera esos valores en proyecto político.