Nicolás, para liderar Venezuela no basta con sentarse en Miraflores. Querías los privilegios de ser el presidente sin entender nada sobre gobernar, el Rey se debe arrodillar ante su pueblo y no obligar al pueblo a arrodillarse ante él.
Sino un camino de paz y solidaridad, con familias que se reúnen otra vez, niños volviendo a tener infancia y brillantes amaneceres para los Venezolanos.