//Con permiso le cito uGorken🎩
Bueno, pues ya fue.
— NO MAMES, YA ME CANSASTE PAJARRACO.
Este voló para estar al mismo nivel que este.
—De que hablas tu, de señora Flann. ¡¡Si no te conocen ni en tu casa!!
Gorken se dio cuenta del enfado que estaba empezando a aflorar en el diminuto Kero, y rápidamente supo que era culpa de los comentarios molestos de Astor. Suspiró, antes de responder:
"Como ya le comenté, ni caso al pajarraco, le gusta estar molestando siempr-"
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Aunque el trocito fuese pequeño para Ena, Kero tenía que usar ambas manos para sujetarlo. Aun así, no parecía ser un inconveniente para el.
— ¡Muy buen punto! Entonces que aprovecheee
Y se lo zampó de un bocado.
—¡Muuchas gracias Ena! ¡Estaba muy bueno!
Pero desde luego que Kero estaba empezando a tomar más importancia a otra voz en específico.
— G-Gorken… como que su animalillo no se calla ni debajo del agua... ¿verdad?
Podrían discutir sobre el origen de cada uno. De las diferencias entre sus culturas, lo que se podría categorizar como inventos o como magia dependiendo de su punto de vista.
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¿El guardián sabría de moda? Quizás un poco. ¿Para humanos? Bueno, si sirve como referencia los cientos de vestidos que tenía Sakura, entonces quizás.
— Podría aconsejarte si gustas. ¡Aprendí un par de cosas de la persona con mejor estilo para vestir de Tokyo!
Cuando Ena dijo esa pregunta Kero se llevó una mano a la cabeza. No tanto porque no lo supiera, sino porque hizo esa pregunta.
¿Quizás había una epidemia de alergia al chocolate? ¿Puede ser una maldición de trinchu?
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— No estoy seguro. ¿mi mundo es diferente a este? La ciudad donde vivía antes es algo similar.
Para evitar ser molestado por Astor intentó hablar sobre el.
— ¡Peeero si que es cierto que soy una bestia antigua! ¡Ha pasado tiempo desde que fui creado!
— No te preocupes Gorken, soy muuy paciente y aguanto bastante las bromas
La mayor mentira que había dicho hoy.
— ¡Y me parezco más a un apuesto y elegante león que a una rata!
Notó a Ena y la saludó con alegría, aunque fue más mover su mano.
¿Acaso esperaba que fuese dulces lo que estuviera en la bolsa? Bah para nada.
Bueno, quizás si.
Aun así, habló sobre la ropa
— Yo ya pensé en algo sencillo pero elegante. ¡No creo que tenga problemas!
— Gorken, encantado, me llamo Keroberos. ¡Pero puedes llamarme Kero!
Estiró la mano como un cordial saludo. Y fue en ese momento cuando se dio cuenta de una de las frases.
— Uh, espera. ¿El pajarraco me acaba de llamar rata?
Kero cambiaba su mirada de Gorken a Astor al momento en el que cada uno hablaba, casi como seguir una pelota de tenis en mitad de un set. Pero en poco se cansó.
—Ayayay... esto es muy complicado.
El guardián decidió tomarlo por la vía más simple... como con casi todo.
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— ¡¡Cyan!! ¡¡Muy buenas tardes!!
Y esa bolsa sobre todo no pasaría desapercibido por este. Intentando mirar que había dentro de manera disimulada
— ¡¡Esta tarde he dormido genial!! ¿Y como te va a ti?
El guardián, aun muy concentrado e interesado en los dulces del escaparate, era lo suficiente perspicaz para haber escuchado esas dos veces.
— No, no lo soy. Aunque algunos me tratarían así.
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Hoy es una maravillosa tarde para dar un vistazo a los escaparates de postres que pueda haber por el centro.
Aunque en realidad, no existe un mal momento para ver dulces.