Fueron 24 años dedicándote a hacer felices a miles de argentinos y todo el mundo del fútbol. Ganaste todo lo que se puede ganar para tu país y dejaste un mensaje más importante: no hay nada más grande que representar a tus país.
Durante años y años fuiste para muchos el único lugar donde sabíamos que íbamos a ser felices, valía la pena esperarte siempre unos meses para nuevamente verte con la celeste y blanca.
Todo lo que escriba en este mensaje quedará corto, dolerá no verte más con la camiseta que más amaste y que siempre defendiste con todo tu corazón, inclusive cuando algunos pelotudos dudaban de tu compromiso y te invitaban a rendirte, no le diste el gusto y volviste. Por qué de eso se trata la vida, de caer y volver a levantarse.
Gracias Lionel, te amo loco.
No puedo expresar lo que siento, no sirvo, perdón. Escribo algo y lo borro.
Toda mi vida viendo a Messi con la camiseta de Argentina. Hoy se termina la Selección con la que crecimos.
Solo los pibes que crecimos viéndolo jugar, sabemos lo que lloramos cuando se retiró después de esa final contra Chile. Mientras muchos grandes lo seguían matando, fuimos justamente los pibes los que le mandamos todo nuestro apoyo para que vuelva.
Hoy nos queda la tranquilidad de que siempre supimos todo lo que dejaba por esta camiseta, nunca nos hizo falta verlo ganar para empezar a valorarlo.
Literalmente no tengo consciencia de una selección Argentina sin Messi.
No puedo creer que el día final haya llegado. Siempre pensé que podía estar preparado pero acá estoy, caminando por la calle sin entender nada.
Durísimo.
No le cambiaría ni una coma a esta historia. Durante 20 años vimos al deportista más grande de todos los tiempos representar a nuestro país.
Gracias para toda la vida.
La “pulga” terminó siendo el más grande de todos. Que lindo fue poder acompañarte en este viaje, loco. Fue realmente increíble. Que injusto hubiese sido todo si te ibas sin nada. Realmente injusto. Gracias a Dios el tiempo pone todo en su lugar.
que lo haya escrito de puño y letra con una caligrafía adolescente y el corazón en la mano lo hace aún más inmenso en su inmensidad. un tipo que no dejó alma sin conmover. eterno y etéreo.
La tranquilidad de haber disfrutado cada momento y el orgullo de haber sido consciente todo el tiempo de lo que estábamos presenciando.
Gracias por hacernos tan felices a nosotros los Messistas, amigo.
El viaje más hermoso de nuestras vidas.
Lo de Aranda me arruinó lo que resta del día y quizás del año. No hay consuelo, ahora a ver a Villita tirarla larga sin tener conocimiento de que la línea blanca es el límite de la cancha