— ¡Estaba entrenando con Matsutori!
Contestaba el rey de la montaña sentándose junto a su compañera. Estaba refiriéndose a la Pilar del amor, todavía no logra igualar su flexibilidad con la de ella
Ya no se sorprendía al ver a la de cabellos rojizos cubierta de vendajes, de alguna manera llega a lastimarse.
¡Pero esta vez era todo lo contrario! ¿Cómo llegó a lastimarse la frente? La primera y única vez que se golpeó con ella terminó inconsciente. Algo no cuadraba
— Y como por arte de magia la duda de la bestia desapareció cuando la de cabellos rojizos hizo esa pregunta, sabe que va a disfrutar de una buena comida cuando ella se preocupa por su alimentación —
¡No! La pequeña mariposa no preparó nada...
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