Hoy el universo me ha sonreído...
Me permitió liberarme del agobiante ensueño, y dejo en mis manos la lectura de destinos sombríos, que solo son escritos por personas en limirencia con el mundo.
Un difuso camino hacia la templanza.
A veces la justicia es solo una costumbre del miedo. La maldad, en cambio, conoce. Sin sombra no hay forma, sin pecado no hay Dios completo. Quizá el bien y el mal sean solo el mismo rostro visto desde distintos sueños.
Hoy elijo ser el malo.
Ying yang.
Los "buenos" son realmente malos, y los "malos" son realmente buenos.
Desconfío de los bonachones de buenas vibras, los puros insurrectos.
Aquellos "impíos" son los hijos de la bondad, los llamados de la justicia y la verdad... Los exiliados del eden.
He llegado al curioso destino de aquellos que, gastada su vida en buscar palabras, ahora deben comprar el silencio ajeno para que las suyas sean oídas. Tal vez no sea un castigo sino una forma irónica del universo: pagar, no por hablar, sino por la ilusión de que alguien escucha
Perecedero.
Solo fui un instante, lo absoluto nunca toco mi puerta. Sagazmente le esquivé, pero nunca fui el objetivo.
Un humano no lo entendería. Por ello, esto no es humano.
Hablo de la mística, y no me hallaba inmerso en ella. No fui tan especial.
No son personas, es la vida.
Revictimiza(r)
No soy inocente, y me declaro culpable.
De todas tus culpas te libre, y de las mías también.
Ahora, somos humanos, una exigua magnificencia.
La zancadilla.
Cuando un video bailando sobrepasa las ideas. Cuando la cita de un autor valida la emoción del discurso. Cuando la responsabilidad ya es del "yo" y no del sistema.
La caída de los demócratas.
Para Arendt la natalidad es la capacidad humana de iniciar algo nuevo.
Cada persona que nace trae consigo la posibilidad de renovar el mundo mediante la acción, el discurso y la libertad. Representa el comienzo y la esperanza, siendo la base de la libertad y la política.