El problema nunca será la bailadera, eso es lo de menos.
El problema es que este es el pensamiento del que maneja el camerino. Un tipo que por perezoso llegó sin físico a un mundial.
Y ya dejando de lado las chicas, se demuestra una vez más que la grandeza no se compra.
Podrán comprar títulos y miles de jugadores, pero esto no.
El City ganó el triplete y había veinte personas en la calle.
Es imposible comparar un equipo con el otro.