Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
Putin hace lo que quiere con Ucrania. Trump hace lo que quiere con Venezuela. Falta ver qué quiere China con Taiwán. Bienvenidos al regreso de los imperios. Porque como dijo Tucídides: "Los poderosos hacen lo que quieren, los débiles hacen lo que pueden".
Insisto porque el punto es central. Si Trump puede secuestrar al presidente de Venezuela sin consecuencias reales, Xi Jinping también podría hacer lo mismo con el presidente de Taiwán o Putin con Zelensky. Cuando el derecho internacional, la soberanía y el principio de no injerencia se aplican de manera selectiva, dejan de ser reglas y pasan a ser excusas. En ese escenario no hay límites jurídicos, solo poder. Y cuando el poder reemplaza al derecho, el conflicto deja de ser excepcional y se vuelve norma.