El pánico como método: cómo José Manuel Astorga convirtió el desorden del Estado en una novela criminal
Cuando el escándalo real no alcanza, se fabrica uno mejor. Eso hizo José Manuel Astorga con el caso de los niños haitianos no ubicados en el preinforme de Contraloría: tomó un problema cierto y grave —desorden administrativo, bases de datos mal cruzadas, protocolos inexistentes entre organismos del Estado— y lo convirtió en una novela de tráfico infantil con villano político ya identificado de antemano: el gobierno de Boric.
Donde Contraloría habla de niños “no ubicados”, Astorga escribe “desaparecidos”. Donde el informe describe falta de coordinación institucional, él escribe “operación” que “debilitó el sistema desde adentro”. La distancia entre esas palabras no es de estilo: es la distancia entre una falla burocrática y un crimen organizado. Y esa distancia es exactamente lo que permite acusar sin tener que probar nada.
Los datos que Astorga decide no mirar son incómodos para su relato. De 105 niños revisados, 64 no aparecieron en la primera visita; la mayoría fue ubicada después, por cambios de domicilio, vecinos que no abrieron o familias temporalmente fuera. Solo un caso correspondía a una desaparición efectivamente denunciada. La comunidad haitiana, lejos de validar el pánico, declaró que no conocía denuncias de hijos extraviados. Incluso el ministro de Defensa de Kast, Fernando Barros, terminó admitiendo que no había antecedentes serios de tráfico, prostitución infantil ni órganos.
Nada de eso impidió que Astorga instalara imágenes de niños “metidos en aviones” y “hechos desaparecer”. Porque su objetivo no era informar: era producir una atmósfera. Y esa atmósfera cumple una función política precisa.
Aquí está lo que la prensa chilena se niega a discutir sobre sí misma: el pánico mediático no es un efecto colateral del sensacionalismo, es una herramienta de gobierno. Mientras el país discute una red de tráfico que la propia evidencia desmiente, no discute la reforma tributaria que beneficia a los más ricos, ni el secreto bancario que protege estructuras de crimen organizado, ni los recortes culturales, ni el desmantelamiento silencioso de la memoria histórica. Cada titular de pánico es un día menos de escrutinio sobre lo que el gobierno realmente está haciendo.
Astorga no defendió a los niños. Los usó. Construyó con su sufrimiento potencial una cortina de humo emocionalmente irresistible y políticamente rentable, desconectada de lo que sus propias fuentes —Contraloría, La Tercera, El País— estaban diciendo.
El verdadero escándalo nunca fue una red de tráfico ya probada. Fue un Estado incapaz de cruzar una base de datos. Pero esa verdad no vende portadas ni protege gobiernos. La mentira sí. Y mientras Chile siga confundiendo pánico con periodismo, seguirá sin ver lo que tiene justo enfrente: un país que se desarma mientras todos miran hacia el avión equivocado.
El patético @rodolfocarter muestra su laxa moral. Impacta su desvergonzada torpeza, al reconocer públicamente q solo reprueba la falta d expertise para mentir y engañar con éxito! Excelente Senadora @Dani_Cicardini, desenmascara con clase a los corruptos!
La “cuota Flores”o como a partir de una denuncia anónima la Fiscalía investiga un posible delito de Fraude al fisco con funcionarios contratados por el Congreso como asesores de Camila Flores y que le estarían entregando parte de sus sueldos. Caso debe investigarse profundamente.
Manuel José Ossandón se enojó cuando Neme lo invitó a renunciar a sus gastos de bencina teniendo sueldo MILLONARIO, ante la alza a la clase trabajadora. Le ofreció CLASES al Alcalde Matías Toledo y esta fue su respuesta: "ES EL QUE MÁS GASTA EN COMBUSTIBLE $46.000.000".
Que loco enterarse por la TV alemana que Chile es el primer país de Latinoamérica en tener una locomotora impulsada por hidrógeno verde y destaquen que Chile en el futuro será un gran productor de hidrógeno impulsado por las políticas de @GabrielBoric
Qué loco.
Parece que el alcalde Desbordes se tomó muy en serio la sugerencia de Evelyn Matthei cuando dice "prometan, prometan nomás", pero después no tiene ninguna voluntad de cumplir.