Y yo solo les dije que no iba a ponerme esa gorra naranja, que si iba a quedarme aquí tenía que colocarme accesorios a mi gusto, ya me bastaba con ser fiel a la indumentaria del campamento portando esa camisa.
Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.
~Soneto de amor LXXI, William Shakespeare
Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.