un vínculo relativamente “sano” no evita el conflicto, al contrario, lo pone a trabajar. Creer que el amor es una suerte de paraíso afectivo sin caos, ni decepciones, ni desencuentros es un pensamiento pueril. Nos guste o no, sostener un vínculo es todo un trabajo delicado.
No quiero libros escritos por IA, quiero libros escritos por novelistas rusos alcoholicos al borde de un colapso mental por la depresión, así lo quiso Dios.