Adara Castro es brasilera y hace poco se recibió de médica en la UBA, Argentina
Aún así, se la pasó todo el día de ayer burlándose de los argentinos que LE PAGARON UNA CARRERA DE CIENTOS DE MILES DE USD, miren como dice en sus historias que “duerme tranquila” viendo sufrir al país que le dio todo
A esta gente hay que deportarla. Sencillamente. Lamentablemente el título ya no se lo podemos sacar a ella, pero los que insultan a argentinos mientras estudian de arriba acá, no deberían poder recibirse
Este es su Instagram, a mi me bloqueó por decirle la verdad: https://t.co/4EaoA0iosq
Compartamos todos los tweets exponiendo xenofobos que viven en Argentina así al menos se conocen las caras de los que odian a nuestro país pero usan nuestra salud y educación pública y de calidad 👇
💔 They stole my husband from me — and they did it behind closed hospital doors.
I was in the hospital on the same floor as my husband during COVID. They wouldn’t let me see him. Not once. I couldn’t hold his hand. I couldn’t kiss him goodbye. I couldn’t tell him I loved him one last time.
They gave him Remdesivir. That drug killed him. He didn’t die from COVID, he was killed by a deadly hospital protocol — the same protocol that was forced on so many others. Alone. Isolated. Medicated into the grave. And the worst part?
Remdesivir is still being used in hospitals today.
No one has been held accountable.
No one has paid for the pain, the grief, the families destroyed.
Brave nurses who were there are finally speaking out. They’re telling the truth:
Patients weren’t just dying of a virus.
They were being killed by the protocols — Remdesivir, ventilators, and the cruel denial of visitors and real treatment.
Ventilators became the new gas chambers.
It was protocol murder inside those hospitals. No bodies piling up in the streets.
The deaths happened quietly, behind locked doors, away from the people who loved them most.
We need more healthcare workers to come forward.
The silence has protected the guilty for long enough.
If this happened to your husband, your wife, your mother, your father, your child — speak.
Share your story.
Demand the truth.
Demand justice.
Our loved ones deserved better than to die alone, pumped full of poison, while their families were kept away like criminals. We will not forget.
We will not stay silent.
SALIÓ DE LA POBREZA EXTREMA Y AHORA INVESTIGA CÓMO DETECTAR ANTES EL PARKINSON
Cristina Weber, de 27 años, nació en Colonia Aurora, Misiones, en una familia de ocho hermanos que sobrevivía de la cosecha de tabaco. Sin ducha en su casa, caminando 8 kilómetros hasta la escuela y con un padre que quiso sacarla del secundario para que trabajara en la plantación, se convirtió en la primera universitaria de su familia. Hoy es becaria doctoral del Conicet en Mendoza, donde investiga biomarcadores para la detección temprana del Parkinson.
Testimonios de Cristina Weber
"Siempre soñé con salir de la chacra. Veía el sufrimiento que hacía mi familia."
"Soy la sexta de ocho hermanos. Mi papá es productor tabacalero y mi mamá, ama de casa. Soñaba con estudiar, con tener una profesión que me permita darle una mejor vida a mi familia. No tener que depender de la huerta, porque cuando había una mala cosecha no teníamos ni para comer."
"Nos levantábamos a las 5 de la mañana para limpiar los corrales y obtener la leche para desayunar. El baño estaba afuera y no teníamos ducha. Nos bañábamos con un balde y para lavarnos el pelo usábamos grasa de cerdo porque no había dinero para comprar champú."
"No podía desaprovechar la oportunidad de estudiar una carrera que me diera recursos económicos para ayudar a mi familia con algo tan básico como comprar remedios o un tratamiento médico."
"Cada vez que alcanzo la cima de un cerro y veo la belleza del paisaje, siento plena felicidad. Vuelvo a sentir que todo esfuerzo vale la pena y que al final, hay recompensa."
(+) en Clarin: https://t.co/cYdlAJO3Fr
EMPEZAR
Hay momentos en donde podemos revisar cosas que se daban por verdades y tal vez no lo eran. Este es uno de esos momentos.
Esta semana mi declaración "hay dos sexos, masculino y femenino" despertó un pequeño apocalipsis de reacciones agresivas en mi contra, protagonizadas por algunos periodistas, legisladores y usuarios de redes sociales que llegaron a decir, entre innumerables insultos, que me deseaban la muerte a mi y a mi familia.
No dije nada fuera de lugar, solo que hay dos sexos, como establece la biología. Sin embargo, la magnitud y la ira de las reacciones dejan ver que esa definición tiene para ellos un enorme significado político que no están dispuestos a permitir que sea desafiado.
En esa violencia me parece ver, además de la intención de atacarme, la búsqueda de una sanción ejemplar que funcione como una advertencia para todos los demás. El propósito es blindar sus ideas y dejar en claro que no hay espacio para cuestionar a los ideólogos de género ni los principios que defienden.
Afirmar que solo hay dos sexos no niega ni cuestiona la orientación sexual de nadie. No opino sobre preferencias de las personas y defiendo la igualdad ante la ley. Pero es cierto que adoptar la definición biológica sí pone un límite al paradigma de las políticas identitarias basadas en el género, según el cual la identidad se disocia del sexo biológico.
Es eso lo que les resulta inaceptable. A esta altura, solo quiero aclarar que las ideas que sustentan las políticas identitarias constituyen un dogma más: un conjunto de principios que pretende imponerse como una verdad incuestionable, aunque, según sus propios términos, no sea más que una construcción social. Y si realmente es una construcción, entonces puede debatirse, cuestionarse, corregirse e incluso ser reemplazada por otra.
ESI
Es en ese sentido que, en mis respuestas, también cuestiono los contenidos de la ESI que fueron permeados por doctrinas identitarias, cuyas categorías y presupuestos pasaron a formar parte de muchos de sus programas.
Una gran parte de la ESI tiene poco que ver con la educación sexual y mucho con la formación ideológica. Los datos muestran, además, que no logró mejorar los indicadores de prevención de las infecciones de transmisión sexual. La sífilis, la gonorrea, la clamidia y el HIV aumentaron en lugar de reducirse, mientras se multiplican los discursos de jóvenes que jactan no usar preservativo.
Cuando hablo de esto, me recuerdan los efectos positivos que la ESI tuvo en la detección y denuncia de casos de abuso sexual contra menores. Considero esos datos muy importantes y de enorme valor. Creo que la prevención, la detección temprana y la denuncia de situaciones de abuso deben seguir siendo una prioridad, y que debemos profundizar los mecanismos que faciliten esa detección. También estoy convencida de que es posible diseñar programas específicos para que la escuela siga detectando situaciones de abuso, como hoy detecta casos de violencia familiar o de abandono sanitario, sin que para ello sea necesario incorporar los contenidos ideológicos de la ESI. Sin embargo, para sus defensores, eliminar el adoctrinamiento idelológico de la ESI resultaría inadmisible.
LEYES
Algunas consecuencias de la doctrina identitaria se pudieron cambiar, como acabar por el decreto presidencial con los tratamientos de hormonización a menores y las operaciones quirúrgicas mutilantes en adolescentes, que se hacían por ley en hospitales públicos sin autorización obligatoria de los padres. También desde el Gobierno de la Ciudad se pudo terminar en el año 2025 con el cambio de sexo en los DNI de mayores de 16 años, una disposición de 2021 que permitía modificar al instante el sexo sin la autorización de la familia, pero que, ante un arrepentimiento del adolescente, lo obligaba a tramitar una causa judicial en un proceso moroso con consecuencias psicológicas y civiles irreparables.
Hablar de estos temas no debería ser traumático. Es algo bueno para la sociedad, como lo es plantear dudas sobre los dogmas, observar en detalle los programas de la ESI, cuestionar el aborto y reclamar incansablemente su fin, sostener que los padres no deben ser reemplazados por el Estado en la crianza de sus hijos, porque ese es un derecho de las familias, no de los burócratas ni de los activistas.
A veces, para insultarme, me dicen conservadora, como si yo prefiriera la inmovilidad del pasado. No. Creo que estamos en un tiempo vertiginoso de cambio ideas. Esa libertad nos permite decir lo que pensamos, luchar por lo que creemos y defender la vida humana. En eso estoy.
Mi nombre es Marco. Soy enfermero. Hoy… tuve que contener las lágrimas en silencio. Nadie lo notó. Nadie me preguntó cómo estaba.
Esta mañana acompañé a dos pacientes en sus últimos momentos de vida. Abracé a un padre destrozado mientras se despedía de su hijo. Horas después, ayudé a un anciano a lavarse el cabello. Me miró con unos ojos llenos de cansancio y, con una leve sonrisa, me dijo: “Al menos partiré de este mundo sintiéndome limpio.” Apretó mi mano con fuerza. Nadie de su familia llegó para decirle adiós.
Cada día entrego lo mejor de mí: cuidado, tiempo, escucha y humanidad. Pero, entre tanto dolor ajeno, muchas veces olvido tener compasión por mí mismo. No busco aplausos ni reconocimiento. Solo un gesto sencillo. Tal vez alguien que se acerque y diga: “Oye, Marco… ¿cómo estás?”
Quizá eso bastaría para que, por un momento, no me sintiera tan solo.
¿Alguna vez te has preguntado cómo es dedicar la vida a cuidar de los demás y, aun así, sentir que nadie ve lo que llevas por dentro? Esta es una realidad que muchos profesionales de la salud viven en silencio.
Salimos a cenar con amigas. A la vuelta nos tomamos diferentes didis
A mi amiga P le tocó uno que venía con la novia en el asiento de adelante y una tele que tenía que trasladar a otro lado en el asiento de atrás
Todo el relato en tiempo real de ese viaje fue hilarante porque encima parece que la novia del chabón que manejaba no estaba nada contenta con la situación y estaba enojada y entonces el conductor/novio la iba calmando hablándole de la historia de las calles que iban transitando
Mi amiga P nos iba relatando por el grupo de chat toda la escena en tiempo real y con G que volvíamos juntas en el otro Didi estábamos estalladas
Una miscelánea de la precarización de la precarización que estamos viviendo pero al menos en esta queda anécdota divertida 😁
Es por eso que quienes estén frente a un micrófono tienen que tener cierta profesionalidad y oficio en el tema y sobretodo ser responsables. No vale todo lo mismo! Yo nunca podría cantar y bailar en calle corrientes , no lo se hacer ni me prepare para eso.
¿Por qué una actriz hace periodismo, salteándose una carrera de grado? ¿Por qué una socióloga enseña a cocinar masivamente y se convierte en referente gastronómica? ¿Por qué un repostero encabeza una comedia musical internacional en la calle Corrientes sin formación profesional en teatro musical?
Quizás estas tres preguntas tengan respuestas perfectamente racionales, pero aun así valgan para ponerle nombre a una tendencia de época.
Nos hemos acostumbrado a que cualquiera pueda hacer cualquier cosa y hasta lo celebramos como una muestra de libertad. Las ofertas llegan y el sentido del decoro, de la prudencia o de reconocer los propios límites parece haberse vuelto anticuado. La lógica suele ser: “Si me lo ofrecen, por algo será”. O: “Quien me lo propone debe ver en mí algo que yo no veo”. Incluso, la convicción —acertada o no— de que uno puede ocupar un lugar para el que no fue formado.
Es entendible. Cuando alguien nos dice que somos lindos, la tentación inmediata es creerle. Pero quizás habría que ejercitar el pudor y preguntarnos si realmente estamos preparados para ocupar determinado lugar.
Detrás de la lógica del “y bueh, me tiro a la pileta” subyace una pregunta que quizás convenga hacernos: ¿qué valor les damos a los oficios, a las profesiones y a los años de formación?
Porque si la preparación específica es irrelevante, si la experiencia en un campo puede reemplazarse por fama, exposición o capacidad de convocatoria, ¿para qué existen las carreras, las especializaciones y los aprendizajes largos?
Cada tanto no está mal, para protegernos, apelar a una profiláctica autocensura.
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.
La mina hace beneficiencia con la comida que pagaron sus fans en lugar de donar sus ganancias y los boludos festejan.
Es como cuando dicen Cristina le pago la jubilación a mi mamá, cuando en realidad se los saco a los jubilados que si aportaron.
Que boludos son los zurdos.
Lali ya no hace recitales, hace sesiones de terapia con luces. Canta dos temas, baja línea, se victimiza, putea al poder y cobra una fortuna por venderle rebeldía de shopping a pibes que se creen revolucionarios.
Es lo que decía. Los garcas peronistas como vos ahorran en dólares. Los trabajadores del Estado, que son los únicos trabajadores que quedan en La Rioja, cobran en una moneda que nadie quiere comprar ni intercambiar porque no vale nada.
Peronismo, 80 años arruinando La Rioja y el país
🗣️ "EL INDIO SOLARI NO ESTÁ EN ESE CAJÓN"
Un tiktoker aseguró que el músico ya fue enterrado bajo "ritos masónicos" y que el ferétro de Villa Domínico está vacío: "Era un masón de un grado muy alto encargado de hacer rituales con la energía de las masas".
TOMAS DENTE OPINO SOBRE LOS QUE FUERON A DESPEDIR AL INDIO SOLARI:
“No me gusta prender la tele y ver a unos tipos que están chupados y pasados de merca. El pueblo argentino no es esto. El pueblo es el tipo que mañana tiene que cumplir con su deber laboral. Marchan en post de su fanatismo, pero no son el pueblo.”