Sí alguna vez tus manos sintieron la electricidad de mi tacto, no dudes que te amé demasiado.
Mi cuerpo guarda los elementos del planeta y solo una interacción química compatible los activa de manera completa.
Tus ojos oscuros contaban con el mayor de los misterios y los más excitantes secretos.
Y yo, aventurera de nacimiento; rebelde por decreto; entusiasta por completo, estaba decidida revelar tu incógnita de todos los tiempos...
Estaba abnegada a tu falso amor, a las faltas de interés, a tu carente cariño.
Me hacías sentir visible, que era alguien en este mundo y que nada más importaba... solo era mi perspectiva.
Me di cuenta que con tu ausencia y rechazo, me va mejor.
¿Recuerdas?
Llameantes aquellas muestras de afecto que suplicaban me dijeras "Te quiero".
Negué de tu indiferencia y de los momentos en que tus desérticos sentimientos no resultaban amenos.
Tengo un problema.
Me molesta que tu aroma se quede impregnado en las cosas que no pueden valorarlo y que parezca que entre ellas se pongan de acuerdo para hacer de tu recuerdo aún más claro.
Me disculpo con mi corazón.
Le hice creer que eras el sol y que por tu propio pie, dabas luz.
Solo eras un foco que dentro de poco tendría que cambiar por uno mejor.
Es todo. No puedo seguir con esta historia que va en camino hacía la nada. No te veo motivado, ni siquiera una pizca de estar enamorado.
Fue muy lindo mientras duró pero, creí mal que correspondíamos nuestro amor.
Lamento que en esta realidad no estemos en sintonía los dos.
Te he llorado en mis momentos favoritos del día.
No suelo perderme en la alegría, pero tú lo tenías.
Esa capacidaz de hacerme olvidar la tristeza constante de estar en plena agonía.
Que contigo disfrutaba de la vida; y sin ti, ya no hay motivo para vivirla.
Me aferré a la única esperanza que mantenía mis venas latiendo. Ese último suspiro que se hizo eterno del cuál su cálidez no titubeaba en ningún momento.
Pero como todo cuento, la historia se vuelve un tormento.
Pronto caeré de tus manos, y mis labios susurraré "Te amo".
La versión perfecta de mis inseguridades llevan tu nombre.
Alcancé a ver por las rendijas como viajabas desplegando tus alas de hombre. El aroma desaparecía conforme te hacías pequeño en la lejanía. Nuestros recuerdos pasaban a guardarse en la agonía.
Vuelvo a la posición de extrañarte día con día.
Cada segundo pienso en buscarte un lugar al que te guste regresar.
Me estoy perdiendo, así como siento la misma manera en que te pierdo...
La misión, motivación, aquello que emana mi ser, alma y persona, es la libertad.
Sí me siento enjaulada, suelo estar enojada.
Sí me acorralan, saco mis garras.
Dejen volar y respirar, que yo, no los voy a molestar.
Quiero estar en paz.
Tanto que anhelaba tu tacto.
Tanto que le sonreía a tus labios.
Tanto que te describí en mis versos.
Tanto que te amé y me perdí por completo.
Y hacía tanto que no caí en cuenta que, por ti, me estaba desviviendo.
Añoraba arduamente un día completo a tu lado.
Un momento donde mis cabellos se enreden en tus manos.
Que mis dedos acaricen las comisuras de tus labios.
Reírnos, besarnos, una pizca de cariño pero sin llegar a amarnos.
Sigo con la esperanza de encontrar tu nombre en mis fotografías.
Un breve recuerdo de que aun estas.
Un leve suspiro de tus ojos al brillar.
Sigo en espera, de encontrarte en esta vida llena de ironías.
Creí que en tus manos encontraría un camino tan colorido que haría de mis ojos un puente entre lo grisáceo y tonalidades excitantes a descubrir.
Nunca me había mentido tanto... hasta hoy.
Me volví un recipiente vacío.
Se agotaron mis reservas de aventura, locura, de amor.
La rutina venció.
Busqué entre lugares y personas.
Había solo cordura.
Mi alma pedía pasión y lo único que encontré fueron migajas de un "ya me voy".
La noche estaba al pie de mi ventana
Se mostraba triste, calmada
Incapaz de arremeter contra mis entrañas. Evadí su melancólica hermosura. No lograba escucharla. Solo me extasié de su compañía solitaria. Era única, eterna, fría y oscura. Símbolo admirable de la vida cotidiana