Terminar de releer un libro que amaste y seguir manteniendo el cariño, al darte cuenta que aún sigues amando la historia igual o más que la primera vez.
¿Hay satisfacción más grande?
Antes, entendía a Mabel al quejarse de Dipper por leer en la noche y hacer ruido.
¿Quién diría que me terminaría convirtiendo en Dipper?
Hago exactamente lo mismo que él al leer. Suelto carcajadas, opino en voz alta y me desvelo.