No es malo pedir reciprocidad, estabilidad, honestidad, atención, responsabilidad efectiva. Es lo mínimo que todos merecemos. Que nadie nos haga mendigar sobras de amor, haciéndonos creer que somos demasiado exigentes.
Por favor enamórense de alguien que realmente los quiera, que espere pacientemente sus mensajes, que comprenda sus ánimos, que les hable después de una pelea. La persona adecuada ve el desorden hasta sus altibajos emocionales y aún así los seguirá eligiendo.
A medida que sanas, elevas tus estándares sobre quién puede acercarse a ti, no por arrogancia, sino para preservar la vida tranquila y sin dramas que tanto te has esforzado por construir.