Ya no tengo fuerzas para enseñarle a nadie cómo quererme, ni ganas de mendigar atención, comprensión o cariño. Aprendí que lo verdadero nace solo y se demuestra con hechos. Hoy, lo único que quiero en mi vida es paz, estabilidad у personas que sumen, no que desgasten.
Tengo una sensación rarísima.
Como si me hubieran sacado un pedazo mío de adentro.
Un vacío.
Todavía no sé cómo explicarlo. O así se siente la palabra desolación.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.