¿Para peinarte el qué? Ya te he dicho que necesito a los ratones para alimentar a Nosferatu. Y con lo mal que tratas a mi pobre rata… no te mereces una.
Eh... Sí —en realidad lo quería de mascota, pero le da vergüenza admitirlo delante de tanta gente. Para disimular, adopta lo que él considera una voz "más varonil"—. Es que... Tengo hambre.
Es que me paso un peine —cuchilla, habría dicho en caso de conocer su función— todos los días. ¿Por qué no quieres que tenga una mascota...? Así no estaría solo en recepción.
Ya eres mayor, acepta que no te va a salir bigote. ¿Ves como no estás preparado para una responsabilidad así? Silbaré para hipnotizar a todos los ratones que se te acerquen, y me seguirán hechizados a todas partes. Cuando tenga un ejército veremos si te atreves a hablarme así.
Cuando sea mayor y me parezca a Salvatore no seré tu amigo nunca más. ¡No voy a comerme a mi mascota! Cuando sea pelirroso la dejaré en... ¡Ya lo pensaré!
La diferencia entre una rata y un ratón es la misma que entre Salvatore y tú, eso es verdad. Pero no puedes tener mascotas, te las comerías las noches de luna llena. Hasta tú podrías cazar un ratón.
C-creo que estoy bien con mis cadenas, gracias; no quiero ni una correa ni una cola de cerdo. Después de lo que pasó en el teatro... Me esconderé y no te diré dónde.
¡No puedes hacerme un nudo en la lengua! —¿verdad...? Salvatore no lo consentiría, aunque tampoco está presente para evitarlo—. Yo no soy así cuando me convierto...