— Da igual.
Se levantó de su posición, acomodado la silla para empezar a caminar a la entrada de la cocina.
— Iré a buscar un parlante.
Dicho eso, la mujer se retiró del lugar para ir a buscar el dichoso objeto.
Que no haga eso, sino será imposible mantener la compostura estando solos.
— Ya... Creo que haré eso cuando tenga ánimos.
Porque de paso le da vergüenza hacerlos frente a los demás.
— ¿Necesitas que haga algo?
Le da miedo que pueda aparecer alguien y toda su fachada se vaya por el caño, ¡qué problemón sería eso!
— Ah, suena bien... ¿Es muy complicado hacer pasteles en forma de puertas? Solo se hacer cupcakes, haha...
— Si quiero, si.
Respondió a su duda haciendo aparecer la ropa, ahora había ropa flotando mientras ella movía su anatomía de un lado a otro. Fue cuestión de segundos para que volviera a ser visible.
— Poco más puedo hacer, soy venenosa para los humanos, a los monstruos los
Dudó unos segundos, prefiriendo acelerar el paso para meterse a la cocina.
— Lo que digaaaas.
Para cuando llegó al lugar, Min se sentó en una de las sillas y movió sus piernas alegre.
— ¿Qué planeas hacer de pasteles? ¿Tienes alguno en mente?
— Cambio de patrón, sí... aunque eso sale cuando algo realmente me afecta.
Ante la mención de que podía hacerse invisible, Min sonrió amplio y prosiguió a colocarse invisible, solo podía verse como el batido estaba flotando.
— Tachán.
Ella fingió no haberlo visto, pero si dió un vuelco su corazón.
— Bueno, es verdad. Son tus amigos. — se rió leve. — Es un alivio que ellos hayan podido volver o que se hayan podido perder aquí, como quieras verlo.
Después de todo, ella jamás se consideró parte del trío.
Se acercó un poco, pero en todo momento mantuvo las distancias y se fijó en la hoja. Era ella, aquello causó que su mirada se suavizara.
— Por lo general suelo reaccionar con las emociones fuertes, cuando estoy enojada/abochornada es rojo intenso, cuando estoy asqueada es verde.
— ¿Pero estás bien?
Preguntó preocupada ante la nueva información, inclinándose un poco al ver que tomaba su bloc para disponerse a dibujar.
— ¿Qué vas hacer?
No respondió de inmediato, solo siguió en silencio al más alto mientras fijaba la vista en el camino.
— Se nota que estás feliz.
Terminó suspirando divertida.
— Cómo que has resucitado a un muerto...
Ahora estaba interesada en saber más, lo dejó saber cuando prestó más atención y empezó a verlo fijamente.
Suele cambiar de color su cabello ante las emociones fuertes.
— Mnh...
Mantuvo silencio, fijando la mirada en sus zapatos como si fuera lo más interesante del mundo.
— Aaah, olvídalo.
Su mano movió de su lado a otro, dándose la vuelta para comenzar a caminar.
— ¿Cómo quieres hacer la fiesta?
Sus hombros encogió ante el golpecito, parpadeando leve.
Debido a la vergüenza que sintió por haber mostrado un lado tonto de ella, su cabello se volvió completamente rojo junto a su rostro.
— ¡C-como sea...!
Hizo sonidos para arreglar su garganta, calmándose poco a poco