la chaqueta por si acaso eso influyera en algo y luego simplemente deja que el calor que emana de la piel de Alex entibie la suya propia.
—Cuando jugaba a béisbol usaba un guante de doce pulgadas —recuerda tras unos instantes— pero fue hace algunos años.
Lo que sea.
Creía que gymbro era un término peyorativo. A Jem se lo han llamado alguna vez, pero nunca le dio muchas vueltas porque bueno, qué se le va a hacer si es una persona normal a la que el ejercicio le hace segregar endorfinas. (En algo tenía que ser normal, el pobre.)
La idea (+)
¡De verdad que Jem será un increíble psicólogo! A Alex le fascina la manera en que es capaz de leerlo. ¡Todos deben tenerle envidia por esa capacidad para leer mentes o algo así!
Pero Jeremy está en lo cierto, el mexicano es de esos sujetos que hacen los ejercicios al fallo,
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simplemente parecer un raro, de nuevo. En tamaño, sus manos probablemente no difieran tanto. Las de Jem son robustas, cosa del deporte; las de Alex, que es boxeador, deberían serlo también. Como mucho, tal vez el diámetro de sus muñecas sea mayor... Jem se arremanga un poco (+)
Sin hacer amago de moverse del sitio, Jem estira el brazo y recoge la chaqueta ajena, recolocándola torpemente sobre el respaldo del sofá. Alex hace que todo parezca tan fácil — proponer planes, regalarle a alguien un disco sin parecer un friki recién sacado de los dosmiles, (+)
¡Oh! Le gusta saber que es un maníaco pixel sueño chico. ¡No sabe qué significa! Pero seguro es algo buenísimo si su querido amigo piensa así de él.
Y es que, estando ya dentro de la habitación para karaoke, es que se permite echar la chaqueta en uno de los sillones para
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vergüenza; 2) no se sabe la letra y fijarse en la pantalla supondría apartar la vista de Alex, cosa que tampoco le apetece. Carraspea y aunque hace amago de preguntar algo se contiene, echándose hacia delante en el sofá y disfrutando del numerito en silencio. Tienen que (+)
apasionante y nota cómo su lóbulo frontal se desarrolla por segundos.
De camino a echarse un trote nocturno, le pega una patada a una máquina expendedora a ver si hay suerte y le cae algo.
En fin.
Día largo en la oficina (la biblioteca). Ayer no fue al cumpleaños de Ashanti porque le dio vergüenza ajena tener que ir disfrazado y se olvidó de comprar un regalo así que simplemente se pasó la noche en su cama teniendo una crisis existencial. Ha pasado una tarde (+)