así que se abstuvo.
—Nada que agradecer, Slava-san. Que tenga buena noche... de necesitar algo, estaré en el comedor.
Era su turno de vigilar, después de todo.
Dicho aquello, se retiró.
Cuando se descubre los ojos, basta mirar a Slava para que una sonrisa cruce facciones. No sabe por qué, mas le recuerda a un burrito por envolver.
De todos modos, y tras arroparlo, realizó una pequeña reverencia. Quería hacerle mimos, pero no sabía si estaría cómodo con ello,
Al menos quedó satisfecho y, más importante, nadie más lo vio. Suspira, flotando hacia el cuarto para conectar la lucecita contraria.
—¿Necesitas algo más, Slava?
Ah, también se cubre los ojos por si susodicho quiere cambiarse de ropa.
... inhala profundo. Hacer estas cosas a su edad es vergonzoso, pero.
Mira a un lado.
Mira al otro.
—Chú.— beso volador para él. —Ahora a la cama. ¿Necesitas luz?
Es un sentimiento que todos los prefectos de Ramshackle comparten, seguramente. Aun así, de poder ofrecer alivio, por más mínimo que fuese, lo hará.
Empezando por mantener el contacto visual, incluso si no le hace gracia. Asimismo, ofrece único asentimiento tras la ilusión
No existía mucho consuelo que sirviera y no haya recibido hasta ahora. La taza de té que le estaba preparando podía contar como una forma de consolarla, también. Prefería eso a una promesa vacía.
—Supongo que debe serlo —dijo al apoyarse contra la mesada, jugando un poco con el
disfrazada de simple comentario, si bien tarda en responder oralmente. No puede decirle que está en una encrucijada.
—¿Desea saber si poseo información sobre cómo regresar?— murmuró. Le da la espalda un momento para apagar la tetera, cual silba a sus espaldas. —¿O por qué el