Yo soy fan de los mexicanos que hacen cosas grandes.
Y sí, en este país hay doctores, maestros, científicos, arquitectos y muchísimos profesionistas que aportan muchísimo más a la sociedad que cualquier deportista o artista. El problema es que, por la naturaleza de su profesión, muy pocas veces tendrán los reflectores que sí tienen ellos.
Esa es la realidad.
Y precisamente por eso hay que hablar de quienes sí los tienen.
Porque un deportista o un artista no solo entretiene. También inspira. Puede hacer que un niño cambie la forma en la que ve su futuro. Puede hacer que deje de creer que nació con un techo y empiece a pensar que también puede llegar lejos.
Por eso nunca entenderé a quienes se molestan cada vez que un mexicano destaca.
Mientras unos buscan cualquier pretexto para minimizar un logro, otros niños están encontrando un nuevo motivo para esforzarse, para disciplinarse y para creer un poco más en ellos mismos.
Y si logramos que una sola generación crezca pensando en grande, México será un mejor país. No por el éxito de unos cuantos, sino por la mentalidad de millones.
Qué noche la de Quiñones y Raúl Jiménez. Y todo, con un niño de 17 años llevando el ritmo del equipo. Gilberto Mora ilusiona muchísimo.
Y en defensa, otra vez, México respondió.
Lo soñé.
He ido a los dos partidos de México en este Mundial y en ambos, en algún momento, la afición empezó a abuchear a la selección. La verdad, me parece increíble.
Y sí, ya sé el argumento de siempre: “cada quien paga su boleto y puede hacer lo que quiera”. Es cierto. Pero no deja de sorprenderme que haya gente que gaste miles de pesos para ir a apoyar a una selección y que, en cuanto el partido se pone cerrado, va empatado o simplemente no está siendo tan espectacular como esperaba, empiece a silbarla e insultarla.
Lo más curioso es que eso puede pasar en cualquier partido. No importa si juega México, Brasil o Argentina. Siempre existe la posibilidad de que el juego sea trabado, aburrido, que vayas empatando o incluso perdiendo. Así es el futbol.
Puedo entender las críticas después de un fracaso importante o de una actuación muy mala. Incluso en amistosos puedo entender que algunos se molesten. Pero hacerlo en pleno Mundial, cuando la selección ni siquiera ha recibido un gol, sí me cuesta entenderlo.
Yo no soy el aficionado más apasionado de la Selección Mexicana. Tampoco creo que tenga futbolistas de élite mundial. Pero sí entiendo lo que es México como selección, cuáles son sus alcances y cuáles son sus limitaciones.
Por eso no me imagino pagar un boleto para apoyar a una selección y empezar a insultarla porque el partido no está saliendo exactamente como yo quisiera.
Los japoneses hablando del transporte publico de Monterrey:
“La gente de Monterrey es muy amable, pero las paradas de autobús no están como las indica Google Maps y los horarios están completamente desordenados, por lo que es extremadamente difícil tomar uno...
Esperé 30 minutos y no pasó ni uno...
Según los horarios de Google Maps, ya deberían haber pasado 3 autobuses...”