« comentario logró que reaccionara, haciendo un ademán con su mano para restarle importancia. Lo veía como algo digno y básico.
—— No tienes que agradecerme nada. Las cosas deberían ser siempre así, da igual que seas humana o no.
—— Exacto.
No podía hacer otra cosa que darle la razón. Al fin y al cabo así había contemplado el asunto durante años a pesar de ser de las pocas criaturas que tenían esa consideración.
Sus labios se curvaron en una sonrisa, intentando evitar reírse con la situación »
────ᅠSí, opino que a fin de cuentas todos somos criaturas de una manera u otra.
A veces intentaba ayudar a algunos humanos que los veía en necesidad, pero por desgracia no podía hacer mucho bajo la tiranía de la Abeja Reina.
Es por eso que aunque había bromeado >
« más que formara parte de su humor, uno muy característico y que quizás no todo el mundo se lo tomaba bien.
Asintió, algo más animado al saber que volvería a hablar con ella. Estaba dispuesto a despedirla y a dejarla marcharse en paz para no entretenerla, pero ese último »
« giró para señalarle la tienda. No podía evitar el entusiasmo que le provocaba poder volver a conversar con ella, sobre todo porque le resultaba interesante e ingeniosa, algo que no podía ver en muchos residentes de la ciudad.
—— Creo que es lo mínimo.
Al menos para él era así, no tenía ningún problema en mostrar respeto hacia los humanos. Pensaba que era lo lógico, aunque pareciera ser el único en La Colmena con esa mentalidad.
Su respuesta le sorprendió, soltando una carcajada por lo natural que»
———⠀Te agradezco que pienses así.
No sólo por ser humana ya recibía críticas, si no que aún así hay criaturas masculinas que muestran su inquina ante cualquier ser humano femenino porque "no merecen estar ahí".
Suspiró, la conversación le estaba entreteniendo y no quería >
« merecían ni un minuto de su atención, pero también con quienes podría pasarse hablando todo el día, y era tal y como le sucedía con las criaturas. Por eso consideraba que todos merecían el mismo trato inicial.
—— Oh, pues justo al final de la calle al torcer la esquina.
Se»
« estaban las cosas, pero su espíritu esperanzador y la poca noción que tenía de la política y lo que pasaba en La Colmena le impulsaba a expresarse de todas formas.
—— Siempre te puedo enseñar fotos.
Pareció pensárselo por un momento, pero acabó encogiéndose de hombros despreocupado. Quizás su curiosidad por los humanos era una razón de peso, pero realmente no pensaba que fuera así.
—— Bueno, cada uno tiene su propia personalidad. No creo que robéis nada.
Esbozó una suave »
De todas las criaturas que había conocido, probablemente Kyrel era el que había mantenido la conversación más interesante y duradera con ella.
La mayoría de gente o se asustaba al verle o le miraban con rechazo. Lo entendía, pero no era como el resto de su especie.
———⠀Eso >
« estuvo atento, empatizando con la contraria por lo agotador que parecía su trabajo, más aún en esas condiciones.
—— Bueno, quizás algún día puedas romper el sistema desde dentro y lograr que los humanos también tengan su reconocimiento aquí.
Era una fantasía tal y como»
« diría, probablemente.
—— Los humanos tenéis una vida muy movida, aunque quién soy yo para juzgar. Yo más de lo mismo. Me muevo mucho por Nymvaris. Allí tengo el invernadero donde suelo estudiar las plantas.
Se encogió ligeramente de hombros. Es cierto que no podía quejarse de la vida que tenía, le gustaba en lo que trabajaba y entablar conversaciones.
—— Cierto, aunque tanta energía a veces agota a los demás. Tampoco es que pueda evitarlo.
Exhaló una pequeña carcajada, aunque »
Qué curiosas eran las criaturas de allí, no dejaba de fascinarle todas y cada una de las que conocía.
———⠀¿Enérgico? Eso es bueno, desde luego siempre tendrás algo que hacer. No te aburrirás.
Carcajeó, bajando la vista hacia el producto que le había recomendado. >
« seguía generándole curiosidad.
—— ¿Y qué se hace tanto tiempo en el Congreso? ¿Hay conspiraciones?
Sus comisuras se curvaron en una sonrisa divertida, aunque tampoco esperaba una respuesta. Dudaba que trataran temas turbios en las reuniones, y de ser así tampoco lo »
« de nuevo.
—— ¿A dónde ibas? ¿Qué sueles hacer por la mañana?
Imaginaba que tendría una vida ajetreada considerando su status, pero aún así quería escucharla.
Su suposición le hizo merodear bastante tiempo por sus propios pensamientos, pasándose una mano por el pelo mientras se encogía de hombros.
——No sé, creo que simplemente soy demasiado enérgico para lo que lo demás esperan.
Una risa nerviosa salió de sus labios, aunque »
Dura y estricta era sólo en el ámbito laboral, por lo demás la Madame solía ser agradable.. al menos con quien se lo merecía.
Sabía que muchos pensaban que era alguien intimidante, y a decir verdad ha usado ese sentimiento para su beneficio aunque no sea algo enteramente >
« lo necesites, puedes pasarte.
Fue una clara invitación, por supuesto le gustaba mantener la clientela, y parecía ser alguien que apareciaba la existencia de ese tipo de tiendas. Sin embargo, la curiosidad por la contraria y seguir con la conversación le llevó a pronunciarse»