Entre 2017 y 2019, China internó a 2 millones de musulmanes (medio millón de niños) en campos de reeducación. Los obligaron a beber alcohol y comer cerdo para “desprogramarlos” del islam.
Para Pekín el islam es 'una enfermedad mental'.
Nadie acusa a China de islamófobos.
Logros del capitalismo: crear un trillonario.
Logros del socialismo chino: sacar a 850 millones de personas de la pobreza.
No tengo nada más que decir.