Cuando notó la cola de la gatita en sus bajos no pudo evitar soltar un gemido tremendo, incluso llegando a sacar la lengua del gusto ya que entre las caricias con algo tan suave y los lametones y zarpazos que le daba.
No pudo aguantar más y con cierto temblor en las (+)
Complacida por sus palabras, gemidos y caricias, la cola de la gata se deslizará de tal forma que comenzará a acariciar esos labios inferiores de Ludmilla. Frotamientos directos que la ayudarán a que sus dos zarpas puedan jugar con esos pechos con más fuerza justo al final.
— Y anda que no te pone que lo sea...
Tenía bastantes ganas de manosearla, pero como tenía las muñecas sujetas, se dedicó a mover su rodilla con más intensidad, pegando esta a su tanga mientras miraba esas enormes tetas.
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ᅠᅠᅠᅠ—❛Yo lo soy, si, no como tu.❜
Se está frotándo con toda intención contra su rodilla, de arriba a abajo, incluso hace presión para sentirla mejor.
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— Espera que ahora me tendré que oir de tus preciosos labios que tú eres una santa y no provocas eh.
Ya está levantando la rodilla para rozarla con su intimidad.
Al caer la saliva dentro de su boca, se la terminó de tragar gustosa.
— La excitación ya la tengo nada más haberte besado.
Y de la nada, ha acercado su rostro al de la porrista dejando lametones en su lengua.
— A mi también me gusta todo de ti Kitty.
Los lametones y caricias en sus tetas la estaban volviendo loca a tal punto que su cuerpo se estremecía de tal forma, que estaba a nada de llegar al orgasmo.
— Estoy...cerca de correrme gatita....mmmgh..
Se abrió de piernas incluso.
— A Kitty le gusta todo de Ludmilla.
Ronroneará ella, con una abundante cantidad de pecho en su boca felina.
No dudaría en continuar jugando en todo momento con esa pareja de pesados senos, incluso cuando comenzó a recibir caricias en su gatuna intimidad.
Se le ha quedado mirando de forma seductora, arqueando una ceja mientras no oponía resistencia alguna.
— ¿Y si se supone que debería tener miedo? O excitación absoluta.
— Mmmgnh...¿Te gustan los pezones de mommy Ludmilla?
Los gemidos de la rubia iban en aumento, pero no se pensaba quedar atrás, así que por su parte retiró a un lado la ropa interior de la gatita, y con suavidad empezó a masajear lentamente su coño.
Ya había percibido esa humedad abundante con su olfato, pero verla solo la incitó a seguir y seguir.
Sus nuevas víctimas serán los pezones ajenos, succionando dulcemente los mismos.
— Kitty tiene hambre... purr, purr. ~