Gracias por haberme mostrado que la persona que más necesitaba aprender a amar, cuidar y proteger, era yo.
Gracias por haber existido en mi historia y haberme enseñado tanto.
Me quedó una cicatriz por tener que despedirme de quien por años me cuidó, del apodo que solo tú me decías, del viaje que jamás hicimos, del artista que me enseñaste, de la serie que dejamos a la mitad y de la última noche antes de mudarme.
Ser infiel es una decisión, no un accidente. Y si decidió contestar mensajes, buscar atención o cruzar límites, no fue porque tú no fueras suficiente. Fue porque decidió no respetar lo que tenía