¿Qué caso tenía esperar a que fuera alguien a celebrar que ganó si ni siquiera se sintió como ello? Sería tonto, ni siquiera Zarina iría, no por él al menos.
Solo se quedaría a que lo revisaran por si acaso y a ver la siguiente pelea nada más.
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𝙁𝙄𝙉 𝘿𝙀𝙇 𝘾𝙊𝙈𝘽𝘼𝙏𝙀
¿Pensar tanto lo estaba entorpeciendo? ¿O simplemente no estaba entrenando lo suficiente? Además, el comentario de antes...
— 𝘼𝙂𝙃- —
Un derechazo sacudió a Gaius, perdiendo el equilibrio, cosa que Aike no desaprovechó en el momento, pateándolo casi de inmediato.
Bah, ya que... al menos no tenía que levantarse a seguir dando pelea, el dolor lo agotó por completo, solo quedaba esperar a que fueran a tratarlo, aunque no fuese nada grave.
Y volviendo a Aike, bueno, él solo se fue. No le había dicho a nadie que participaría.
Los golpes iban y venían... más de la cuenta.
Aike cargaba con fuerza bruta, lanzando puños como si buscara acabarlo rápido. Gaius esquivaba lo que podía, contestando con ganchos cortos al cuerpo.
No tenía idea de que podía ser así, Gaius seguía algo perdido.
El comentario descolocó un poco a Gaius, ¿𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘣𝘢 𝘥𝘦-?
OKAY, no debía distraerse mucho en pelea. A duras penas había logrado esquivar otro golpe directo, aunque al menos no fue al rostro esta vez. Tenía que tomarlo más en serio.
Aike no respondió al instante, solo avanzó de nuevo, con la rabia marcada en la mirada. ¿Estaban jugando entonces?
Perfecto. Aún tenía mucho que soltar desde la última vez— Tsk, así no vas a llegar a ningún lado después de la graduación... —
¿𝙃𝙪𝙝?
El primer golpe buscó quebrar la guardia, más que tantear.
Gaius lo recibió de frente, retrocediendo dos pasos por el impacto. Le sangró el labio de inmediato... ah, que estúpido, no se quitó los piercings.
— ¿𝘌𝘴𝘰 𝘦𝘴 𝘵𝘰𝘥𝘰? —
Bueno, gajes del oficio, ¿no?
Pedir un cambio de contrincante apenas estaba por comenzar la pelea no era opción.
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No hizo falta más de una señal de inicio: bastó con que el sonido metálico del gong marcara el pulso y Aike avanzó sin dudar, directo, como siempre.
Los reflectores apenas iluminaban el centro, dejando el resto en sombras.
Para el público no había mucho contexto... pero la tensión del ambiente era pesada, demasiado. ¿Qué tipo de broma amarga tenía que ser ésta?
Tener otro encuentro de estos era lo menos óptimo, pero bueno.
Y así, en el pasillo apagado de la academia, bajo una luz tenue pues el sol ya se escondía, caminaron en silencio, dejando atrás un aula aún cargada de todo lo que nunca se dijo a tiempo.
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