En los años 70, una empresa siderúrgica japonesa llamada Nippon Steel tenía un problema: sus instalaciones industriales habían arrasado el paisaje y necesitaban plantar algo verde alrededor. Llamaron a un botánico de la Universidad Nacional de Yokohama llamado Akira Miyawaki.
Lo que Miyawaki plantó no se parecía a nada que Nippon Steel hubiera visto antes.
Miyawaki había nacido el 29 de enero de 1928 en la prefectura de Okayama, en el seno de una familia de agricultores. Estudió ecología vegetal en Hiroshima y luego se marchó a Alemania a trabajar con el botánico Reinhold Tüxen, pionero de la fitosociología, la ciencia que estudia cómo las plantas forman comunidades entre sí. De Tüxen aprendió el concepto que definiría toda su carrera: la vegetación potencial natural, es decir, lo que crecería en un lugar determinado si el ser humano no lo hubiera alterado nunca.
Cuando volvió a Japón en 1960, empezó a recorrer templos y santuarios sintoístas. Había allí algo que el resto del país había perdido: los chinju-no-mori, los bosques sagrados que rodeaban los lugares de culto y que llevaban siglos sin ser tocados porque se consideraban protegidos por los dioses. Eran densos, caóticos, extraordinariamente ricos en especies. Miyawaki los cartografió durante años como referencia de lo que debía existir.
Cuando Nippon Steel lo llamó, aplicó exactamente esa lógica: averiguó qué especies habrían crecido naturalmente en ese suelo, preparó la tierra con materia orgánica, y plantó decenas de especies nativas juntas, en alta densidad, dejando que compitieran y se organizaran como lo haría un bosque joven. Sus colegas lo miraban con escepticismo. Decían que los árboles se ahogarían entre sí.
No se ahogaron. Crecieron diez veces más rápido que en reforestaciones convencionales. En dos o tres años se volvían autosuficientes. Capturaban treinta veces más CO₂ que los bosques plantados de forma tradicional. Y eran treinta veces más densos.
El método se extendió. Miyawaki plantó más de 4.000 bosques en 40 países a lo largo de su vida, desde Japón hasta Malasia, Brasil, Francia y España. En sus propias palabras, recogidas en su discurso al recibir el Premio Blue Planet en 2006: "En lugar de restaurar simplemente los bosques que existían antes, este trabajo implica crear genuinos bosques nativos a través de rigurosos estudios de campo e investigación ecológica para asegurar un futuro sin cometer errores."
Murió el 16 de julio de 2021, a los 93 años.
Lo que dejó no es solo un método de plantar árboles. Es una pregunta que cualquier ciudad del mundo puede hacerse antes de empezar: ¿qué bosque quería crecer aquí antes de que llegáramos nosotros?
Fuentes: Wikipedia / Akira Miyawaki — datos biográficos verificados con fechas y premios
Universidad de Washington Tacoma, Miyawaki Microforest Project — documentación técnica del método con datos verificados: 10x velocidad, 30x densidad
Mongabay, "Miyawaki forests are a global sensation" (junio 2023) — análisis académico con fuentes primarias del método y sus críticos
Fundación Asahi Glass, Premio Blue Planet (2006) — cita directa de Miyawaki en su discurso de aceptación
📣¡Amigos de Monterrey! Los invitamos este 7 de junio a disfrutar de la música y cultura de Japón! 🇯🇵 ⚽
Tendremos actividades al aire libre en San Pedro de Pinta, música en vivo y proyección de cine japonés en el Museo de Historia Mexicana.
¡Los esperamos!
Entrada Libre
Vi en Threads que se está incendiando una taquería en Japón y pensé:
Yo soy japonesa, pero no me enojo cuando veo sushi empanizado, sushi culichi o sushi con mango y queso crema.
Digo “nooo mames, ¿qué le hicieron al sushi? 😂”, me río… y a veces hasta lo pruebo.
Creo que muchos mexicanos hacen algo parecido con los tacos raros en Japón.
No son auténticos, sí.
Pero alguien los come feliz, otros hacen chisme, todos se indignan un poquito y nos reímos.
Si todo tuviera que ser correcto y aprobado por el tribunal de la tortilla, la comida sería mucho más aburrida. 🌮
Vi en Threads que se está incendiando una taquería en Japón y pensé:
Yo soy japonesa, pero no me enojo cuando veo sushi empanizado, sushi culichi o sushi con mango y queso crema.
Digo “nooo mames, ¿qué le hicieron al sushi? 😂”, me río… y a veces hasta lo pruebo.
Creo que muchos mexicanos hacen algo parecido con los tacos raros en Japón.
No son auténticos, sí.
Pero alguien los come feliz, otros hacen chisme, todos se indignan un poquito y nos reímos.
Si todo tuviera que ser correcto y aprobado por el tribunal de la tortilla, la comida sería mucho más aburrida. 🌮
DIFUNDIR EN TODO MÉXICO ÉSTO QUE PASA EN COAHUILA !
HASTA DÓNDE LLEGA EL PODER Y EL DINERO LA POLICÍA ESTÁ DE ADORNO QUÉ POCA
Exigen justicia para una niña de 9 años.
"¡Mamá, no dejes que me lleve, él me toca!"
Este fue el desgarrador grito de ayuda de una pequeña de 9 años en Piedras Negras, Coahuila, antes de ser separada de su madre por las autoridades.
Hoy, una madre desesperada rompe el silencio y denuncia una presunta red de impunidad y tráfico de influencias que protege al progenitor de la menor, el Lic.
Eduardo Alejandro Morales Cervera, señalado directamente por su hija de presunto abuso.
📌 Las claves del caso que indigna a las redes:
El abuso: El pasado 27 de mayo, la niña logró confesarle a su familia materna que su progenitor la tocaba por las noches.
La detención:
En lugar de proteger a la menor, las autoridades arrestaron a la madre en el Teatro Maldonado mientras la niña lloraba y pedía a gritos irse con ella.
Red de protección:
La madre acusa al abuelo de la niña, el Lic. Juan Porfirio Morales Gutiérrez, y a los abogados José Manuel Bravo y Alejandro Lara, de intimidar y manipular a la menor para callar la verdad.
Actualmente, la PRONNIF retiró a la niña del padre, pero la entregó a los abuelos paternos.
La madre teme por la vida de su hija y la suya, exigiendo la intervención inmediata del gobernador Manolo Jiménez Salinas.
⚠️ ¡LAS NIÑAS NO MIENTEN!
No permitamos que el poder archive este caso. Ayúdanos a compartir este Reel para que llegue a las autoridades federales.
Alonso Garcia.
@ToaFeliz3
"Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien más escribe otros libros, les da otra cultura, inventa otra historia; después de eso, la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron. Y el mundo que te rodea se olvida aún más rápido".
Milán Kundera
"Sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien esté ya cerca."
Miguel de Cervantes Saavedra 🇪🇸 (1547-1616)
DONAS MEDIO LITRO DE SANGRE. Esto es lo que tu cuerpo hace después.
Es una pregunta estupenda, me la he hecho durante los años de carrera en los que donaba y luego como traumatóloga.
Te sientas en la silla. Te ponen el torniquete. La aguja entra. Diez minutos después sales con una galleta María en la mano y 450 mililitros menos. En los años buenos, te regalaban hasta una plantita.
Tu cuerpo acaba de perder el 10% de su volumen sanguíneo. Y aunque tú vayas tan tranquilo a por el café, dentro ha empezado una operación a contrarreloj.
Lo primero que el organismo nota es la caída de presión. El plasma (que es básicamente agua con sal y proteínas) ha bajado, y eso se arregla rapidísimo. Bebes, comes algo, y en 24 o 48 horas el depósito está lleno otra vez. Por eso te insisten tanto en beber al salir.
Si tuviste un mareo al terminar de donar, te recuperas en horas.
Pero pasan más cosas, esto va por fases.
También has perdido glóbulos rojos. Y eso no se arregla con un vaso de agua.
Tus riñones detectan que llega menos oxígeno y sueltan una hormona, la eritropoyetina. Viaja como un mensajero hasta la médula ósea con un recado muy claro: “fabrica, pero ya.”
Tu médula, que en condiciones normales produce dos millones de glóbulos rojos por segundo (sí, por segundo), acelera el ritmo.
Pero tiene un problema. Necesita hierro. Y con cada donación se te van entre 200 y 250 miligramos del que tenías. Sin hierro no hay hemoglobina. Y la hemoglobina es el núcleo del glóbulo rojo nuevo.
Por eso tu cuerpo tarda entre 4 y 8 semanas en reponer todo lo que ha perdido. En España no te dejan volver a donar hasta dos meses después.
Por eso los hombres pueden donar cuatro veces al año, y las mujeres, tres. Nosotras siempre vamos más justas de hierro por la menstruación.
Tu cuerpo es generoso. Sólo te pide a cambio: hierro y tiempo.
Y mientras tu médula trabaja en silencio, alguien, en algún sitio, sigue vivo el lunes. ¡Gracias por donar!
#LaTraumatologaGeek
Los árboles no necesitan cemento, necesitan agua. Tapar los cajetes con concreto, grava o “piedritas decorativas” no es ayudar: es asfixiar al árbol porque el agua no llega a sus raíces y aceleramos su deterioro. Por favor vecinos evitemos esto y denunciemos, al menos se necesita un espacio de 1 metro x 1 metro, libres, permeables y funcionales.
Hagamos ciudad con sentido común, no con ocurrencias.
Tal día como hoy nacía Sigmund Freud, un hombre que dedicó su vida a estudiar la mente humana y terminó comprendiendo algo que hoy sigue siendo tan simple como revolucionario: pocas cosas tienen tanto poder sobre una persona como la forma en que se le habla cuando está sufriendo.
Freud pasó años observando pacientes con angustias que no podían explicarse con una radiografía, con un análisis o con una herida visible. Veía cuerpos que enfermaban sin causa aparente, personas atrapadas en miedos, dolores y síntomas que no respondían a la lógica de la medicina de su tiempo. Mientras muchos buscaban respuestas en el cuerpo, él empezó a mirar en otro lugar: en las palabras, en los silencios, en lo que una persona callaba y en lo que había escuchado demasiadas veces a lo largo de su vida.
De esa escucha nació una de sus frases más lúcidas y humanas: «La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas». No era una frase bonita. Era una conclusión clínica. Freud había visto cómo una palabra cruel, repetida durante años, podía dejar una herida más profunda que muchos golpes. Había visto cómo el desprecio, la humillación, la indiferencia o la frialdad podían instalarse en alguien y quedarse viviendo dentro durante décadas.
Pero también había visto lo contrario. Había visto personas sostenerse gracias a algo tan pequeño y tan decisivo como una frase dicha a tiempo. Había visto cómo unas pocas palabras justas podían contener una angustia, desactivar un miedo o impedir que alguien se quebrara del todo. Entendió que no siempre hace falta tener la solución perfecta para aliviar a alguien. A veces basta con no añadir más dolor. A veces basta con decir con honestidad: te escucho, te creo, estoy aquí.
Freud dedicó su vida a estudiar lo que duele cuando nadie lo ve, y quizá por eso entendió algo que todavía seguimos olvidando: no todas las palabras pesan igual. Algunas humillan, otras ordenan, otras condenan. Pero unas pocas, cuando nacen de la presencia y de la humanidad, pueden hacer algo que ni siquiera la medicina siempre consigue: devolverle a alguien un poco de calma.
Dijo una vez Marco Antonio Regil: “Cuando mi madre olvidó mi nombre, entendí que el Alzheimer no se discute, se acompaña. Mis enojos eran egoístas. Le canté, le conté chistes, la abracé con amor incondicional. Su olvido me enseñó a recordar lo esencial: quién fui para ella, quién soy sin ella.”
Una fuente al interior de Xcaret nos reveló que este puma permanece encerrado en jaula siempre. Una vez quiso escapar y como castigo, ahora de manera permanente estaría en ese espacio. Además, nos informaron que no sería el único, pues monos aulladores, monos araña, venados y crías de jaguares tendrían la misma suerte.