NUNCA subestimes el poder de la gratitud. Agradece tu salud, la comida, el agua, a tus seres queridos, un hogar, una cama donde descansar, el café de la mañana.
La gratitud te coloca automáticamente en un estado de recepción. Y cuando agradeces, llega más, mucho mucho más.
Si fuera una mujer interesada ya tendría la vida resuelta desde hace tiempo, pero no puedo dar abrazos si no tengo ganas, ni decir un “te quiero” si no lo siento.