Ya no pueden manipularnos con el miedo a quedarnos solteras. Porque la vergüenza no es estar sola, la verdadera vergüenza es estar mal acompañada. No lo olviden.
Si un alumno merece un 10 y tú no se lo pones porque "el 10 es la perfección y no hay nadie perfecto", o porque "estamos en el 1er trimestre y si te doy el 10 no te vas a esforzar en los siguientes", terminas por desmotivar y restarle valor a quien es excelente y se esfuerza.