El pedido de allanamiento a un canal y a periodistas por parte de Patricia Bullrich es un acto de autoritarismo sin precedentes y un ataque a la democracia. Busca violar el secreto de las fuentes en medio de graves denuncias de corrupción, incluso relacionadas con el robo de fondos destinados a personas con discapacidad.
En lugar de atacar la Constitución y al sistema republicano, el gobierno de Javier Milei debería explicar estos hechos. Desde que asumió, ha tensionado los límites constitucionales con DNU abusivos, ataques a la prensa y bloqueos legislativos. Este allanamiento busca amedrentar a periodistas y evadir responsabilidades.
La libertad de prensa y el secreto de las fuentes están protegidos por la Constitución. En 2014, Bullrich calificó un allanamiento similar como censura; hoy, como ministra de Seguridad, lo ignora. Este intento de censura envía un mensaje claro: autocensura por miedo a represalias.
La Corte Suprema ha dejado claro que no se puede prohibir la difusión de información, salvo para proteger la intimidad de menores, como en el caso de una niña, sin restringir toda la información.
Peor para ella. La agarraron robando y ordena que esté prohibido que se diga que roba y cómo roba los fondos públicos. Tirana de aldea de muy baja calidad, no sabe que cuando el totalitarismo aflora toda la Argentina se une en favor de la libertad y en contra de la dictadura.